23.12.13





La fundación Carmencita Salinas para la Política Latinoamericana ha decidido intervenir a través de su fundadora en el más reciente conflicto entre el ilustre periodista guatemalteco José Rubén Zamora y la vicemandataria del país Roxana Baldetti. 

Salinas, destacó su voluntad de solventar esta disputa de la mejor manera, como parte de su labor de paz. Se espera aún la respuesta de ambos a comparecer a una reunión conciliatoria en el teatro de Cámara, el día 25 de diciembre. Esperamos que el niñito Jesús nos ayude, concluyó Salinas.

15.8.13

Feria

La otra mañana Dios era un nido para pájaros que no saben volar
se escondía en el follaje de un árbol fucsia creciendo sobre la arena. 
Es la feria de la ciudad y se le persigna en los cuatro ejes viales
con bombas que estallan en el estómago vacío del cielo. 
Anoche vi la ciudad vestida de neón
quise ser una mosca muriendo alada en su azul magenta
renacer feroz silencioso y pequeño. 
Esta ciudad quiere volver a nacer del vientre de una virgen. 
Trae puesto su vestido de sangre. 
Esta fiesta usa a los músicos sin manos. 
La partitura de esta ciudad fue hecha por sordos.
Hay un monumento a cada metal conocido por su filo cortando los parques. 
Guatemala es una bestia escondida debajo de mi cama. 
Esta ciudad me ofrece amor y muerte en la misma mano. 
Tomo lo que me ofrece
porque me muevo con la curiosidad de un niño. 
Tengo mis propias alas de mosca llenas de prismas. 
No necesito un nido. 
Todo en esta ciudad es atroz,
y nadie sabe dónde doblan las esquinas. 

11.8.13

Siempre ten una deuda, si quieres que te recuerden.

Las deudas son la única forma de trascendencia que tendremos, clasemedieros. Nada como la brutal correspondencia de las notificaciones de cobro a los ausentes. Un banco siempre nos recordará, una compañía de servicios y eso es todo.

8.8.13

Satanás Cabalga mi Alma, desde Luis Méndez Salinas.



Me reconozco aquí: las páginas ya no son páginas sino una pantalla blanca, titilante, que espera. Primero hay que ordenar las palabras, luego caminar nerviosamente con la vista fija en el teclado y, por último, escribir. Tomar postura, lanzar la ficha y esperar el resultado: cara o cruz, realidad o literatura.

Mucho se ha escrito ya sobre los delgados puentes que conectan “lo que se vive” con “lo que se escribe”. Difusas son las fronteras. Para muchos, la literatura no es más que el mecánico reflejo de las condiciones en que vive el escritor, de su momento histórico, de su realidad socioeconómica o de su referente cultural. Para otros, la escritura permite actos de creación pura, que se desligan radicalmente de cualquier circunstancia objetiva. Entonces, aparece la eterna lucha entre la verdad y la mentira, la realidad y la ficción.

En este contexto es que podemos situar la obra de Julio Prado (Guatemala, 1979), un escritor imprescindible dentro de la escena guatemalteca actual. Tal y como lo demuestra Francisco Nájera en su magistral ensayo sobre el “pacto autobiográfico” en la obra de Rafael Arévalo Martínez, el trabajo de Prado tiende a la construcción de un sujeto textual totalmente identificable con el autor. Sus textos nos llevan a conocerlo en su verdad más íntima, ya que no están escritos para pintar la realidad(construcción fría, lejana y sin sentido), sino para dejar constancia de la percepción muy particular que el autor tiene sobre su realidad.

Satanás cabalga mi alma es una brillante colección de relatos cortos que sorprenden por su efectividad, por su precisión, porque están escritos con bisturí. Nos encontramos ante un libro que va delineando, página tras página, una sucesión de escenas distintas que al fin de cuentas se amarran y conforman un solo paisaje: lo urbano. Existe un recorrido por los recovecos de esa ciudad externa (con sus oficinas, con sus autobuses pestilentes, con sus trajes y corbatas de bajísimos salarios) que poco a poco se mete bajo la piel, se asume como propia y se observa desde la óptica de este profesional de clase media que la sufre a diario.



A pesar de que el dibujo citadino que se bosqueja en los relatos basta por sí solo para configurar una obra literaria de gran calidad, Julio va más allá y comprende que ese paisajismo (posmo, pero siempre anacrónico) nada vale si no está acompañado de un retrato (más que retrato, radiografía) de esa “subjetividad” que se desarrolla en dicho espacio: su subjetividad. No es lo mismo abordar un bus urbano, que abordarlo con la más absoluta desesperanza; no es lo mismo escuchar al saxofonista de la 7a. avenida, que escucharlo con una tristeza brutal. Quizá baste la imagen del predicador que nos manda directamente al infierno, pero el calorcito que este viaje implica se goza mucho más con la convicción plena de que ese era el único camino posible.

Entonces, nos topamos en Julio Prado a un escritor de carne, hueso y emoción. De su mano recorreremos esos lugares comunes de la urbanidad (el bar, la cola del banco, el escritorio repleto de papeles cada lunes, el hotel, la sala de espera, la discoteca y, de nuevo, el bar). Podremos hacer el mismo recorrido mil veces, pero los lugares nunca serán los mismos: hay algo en la conciencia que los modifica y les confiere una nueva significación. En definitiva, eso es lo que hace soportable la vida, alejando cualquier posible cotidianidad.

Quizá el mayor acierto de Prado sea su interés por escribir una obra total, que se mantiene y se mantendrá siempre (creo) en estrecha relación con lo que este apasionado sujeto experimenta día a día. En este sentido, lo que más importa no es su correspondencia exacta con esa vida que se vive, sino la verosimilitud que la vida adquiere al ser escrita. Si tomamos como punto de referencia su primer libro (el poemario Rockstar!, publicado por Catafixia editorial hace algunos meses) y los cuentos que integran Satanás cabalga mi alma, encontraremos una voz que se inventa a sí misma y que sobrepasa con creces lo anecdótico y lo autorreferencial. Encontraremos una sensibilidad capaz de “capturar la belleza”, como él mismo nos dice, en los rincones menos sospechados.

Satanás Cabalga mi Alma, desde David Lepe.

Durante mi primera lectura del libro de cuentos Satanás cabalga mi alma, de Julio Prado, resultó imposible sacarme de la mente las ideas “así escribe Julio”, “la gente qué pensará de este relato” o “van a creer que aquel está chiflado”. No siempre se conoce en persona al autor del libro que lees, y menos llevar una relación amigable y afectuosa con él. Y creo, eso me nubló la vista. 

Pero hace unas semanas me reencontré con esta colección de 21 relatos, los cuales ahora me los disfruté como niño en juguetería, o con Playstation, o Nintendo DS... la idea es esa. 

El mundo presentado por Julio ya lo conocemos porque lo hemos visto en ocasiones, además también nos lo han contado. Es oscuro, pero colorido. Es amargo, pero con bordes dulces y otros salados. Este escritor/abogado entra hasta el fondo, hasta la cocina de la casa, y nos golpea en la cara con una chancleta. 

Julio es el protagonista de los cuentos en los cuales con saco y corbata acompaña a su compañero de trabajo a quitarse la cruda al bar El Portalito un lunes por la mañana, se enamora de manera fugaz de una secretaria quien escribe y lee poemas en un café bar o de una flaca intoxicándose de alcohol en una cantina, va a redadas trabajando para el MP esperando que un marero no le clave un cuchillo por la espalda e invita a Dios a una cerveza para charlar.

Por momentos pareciera que es el único ser a quien le cae lluvia de la nube que lleva por encima, y por otros se convierte en el rey de lo suburbano.

Cuando presentaron el libro, lo catalogaron como un videoclip en letras por ser tan visual y hacer que las imágenes corran unas tras otras, como huyendo de algo, como si Satanás cabalgara el alma de esas palabras.

Si te interesa el libro puedes escribir a Editorial Cultura (editorialcultura@gmail.com), y para conocer más sobre Julio su blog es noticias para dios. Tiene otras publicaciones, pero sus compulsiones y traumas ahora son derrochados en el twitter.

Satanás Cabalga mi Alma, desde Javier Payeras.


(House of the devil/Ti West)
  • Cicatrizante narrativo. Anticonvulsivo y espontáneo. Los parajes son las zonas blancas de un view master. Cada track recompone la imagen.
  • Los relatos son las piezas de un rompecabezas del habla. El habla autobiográfica. El habla que contiene un valor de anécdota. Aquí dirime lo que es oportuno. Pequeños clips colocados alrededor de la experiencia. La memoria queda sujeta a la página en blanco. Así veo esta nueva posibilidad de prosa.
  • Algo hace que lo más complejo sea lo más simple. Los relatos de Carver. La reinvención de la prosa que viene de John Gardner. El color de lo innecesario. El esqueleto expuesto y la más clásica de las virtudes en el arte, saber reconocer el tema: tener algo que decir.
  • Un slogan es un ejercicio didáctico y necesario para cualquier escritor. Lo que no se puede decir en una línea, no se puede decir en mil páginas.
  • Satanas cabalga mi alma de Julio Prado está en el presente de lo mejor que resta de la literatura guatemalteca. No es rimbombante sombra de lo miserablemente perfecto. Es acaso la duda su total plenitud, su total intensidad. Autobiografía en síntesis. Testimonio de 45 minutos. El grabador de voz está puesto. Queda registrado.

Arquitectura guatemalteca contemporánea se adapta a ola criminal

En el último simposio de arquitectura guatemalteca se discutieron varios puntos relacionados con el diseño y la seguridad de las obras. El constante robo de las piezas de cobre, bronce y otros metales preocupa al gremio, así como la fragilidad de los vidrios al momento de defender el interior de los posibles ataques de ciudadanos incivilizados dedicados al crimen. 
También se discutió lo peligroso de crear construcciones transparentes, dado que exponen la vida de los ocupantes ante los ojos de personas que pueden intentar hacer daño. 
Por ello se considera que la nueva solución arquitectónica para la ciudad de Guatemala, es el búnker. 
Condominios, edificios, centros comerciales y recreativos seguros y funcionales. 

5.8.13

Una mina en la boca del pozo.



Pasé ardiendo todo el sábado y aún no me consumo. 
Debe ser que soy uno de esos hondos pozos negros de petróleo. 
Debe ser que yo soy la riqueza de Kuwait y vos sos Saddam con un fósforo entre los dedos. 
Debe ser que vos me llenaste de minas y tenés el detonador a distancia. 
Debe ser que me prendiste en llamas. 
Ahora soy una flor de fuego en medio de la noche del desierto. 

29.7.13

El niño robot



La mañana del veinticinco de julio bajo un aguacero, nosotros, los miembros del equipo técnico, con júbilo anunciamos que nuestro proyecto había sido ejecutado de manera exitosa. 
Nuestro robot andaba por sí solo. 
Nuestro robot abría y cerraba los ojos y sus manos como compuertas de un canal interoceánico. 
Lo vimos caminar con pasos torpes en el laboratorio, sorteando los instrumentos que lo crearon. 
Nuestro robot es un niño que no sabe abrazar. Lleva sus brazos erguidos siempre como dos astas. 
Y lo vimos salir bajo el aguacero hacia el jardín que rodea el edificio, pero los colegas rápido decidieron protegerlo del agua y devolverlo a su matriz. 
Se nos ocurrió algo mirando su osadía, porque nosotros trabajamos coqueteando con lo imposible. 
Queríamos sacar a nuestro robot del laboratorio. Queríamos llevarlo al mar. 
¿Puede un robot percibir el infinito y calcularlo como una interpelación a sí mismo? A su pequeñez, a su diminuta condición de metal bajo el velo del secreto.  
¿Puede acaso nuestro robot verse en el espejo y decir estos que veo son mis bordes dibujados en el cristal? 
Somos personas de ciencia y quisimos averiguar. 
La mañana del veintiséis de julio salimos rumbo al mar. Llevamos a nuestro robot en el asiento de atrás del auto eléctrico, mirando al frente como si el camino no tuviera orillas. 
Tardamos una nada en llegar y que las bandadas de pelícanos sobrevolaran el techo del auto. 
Nos bajamos a caminar en la playa y sacamos a nuestro robot bajo el sol de las once. 
Su armadura roja brillaba sobre la arena y el estruendo de las olas. Parecía una caracola vestida de vino. 
Enterraba sus torpes piernas en la arena. Subía y bajaba sus brazos que son incapaces de abrazar. Se acercaba al mar y no le importó la muerte del óxido. 
Y aunque es imposible una emoción en su desierto de acero, juro que se dibujaba desconcierto en el filo metálico de su rostro, mientras las olas llegaban mansas a sus pies y se hundía. 
Dejamos que se hundiera, nuestro robot. 
Dejamos que se uniera al mar en un abrazo infinito.  
Ese fue el mejor gesto que tuvimos para perpetuar lo imposible.

24.7.13

James Nachtwey
El protocolo de autodestrucción comenzó. 
Esta nación se arrancará las entrañas con los dedos metálicos. 
Ninguna semilla quedará inmaculada. 
La gente habla de cambios pero sigue haciendo lo mismo.
La gente habla de un mejor país pero no de quitarse las esposas o de tomar la mano que alza el látigo.
Seguimos haciendo lo mismo y pidiendo a sus dioses que tengamos otros resultados. 
¿No es eso un signo de locura?
Ninguna semilla quedará inmaculada. 
Todos los hijos de esta nación serán bautizados en fuego.

22.7.13

Yuriko Yamaguchi. Landing


Un día veremos llover los currículos de la gente que nadie contrata y será el aguacero más voraz que jamás hayamos presenciado.

19.7.13

Julio Prado es una calle en Santiago.





Mi hijo se llama Santiago. Como la ciudad. Recién recordé, no había caído en cuenta, que en Santiago de Chile hay una calle llamada Julio Prado. Se lo dije a mi hijo y le pareció genial. Es como si vivieras en mí, dijo. La poesía se hace sola.

17.7.13

Saturno y el Minotauro

Saturno devorando un hijo. Goya.
Yo maté al Minotauro y los dioses saben que fue un acto de misericordia. 
Fui invitado a un banquete a la casa de Saturno, a mirar cómo devora legiones hasta llegar a la soledad desértica cuando trague al último de sus hijos.
Está ciego por la gula, vació la luz de sus ojos que ahora son como dos bolas que escupió el cañón de un buque naufragado.
Esta noche, durante el banquete, Saturno conocerá la misericordia, la ternura, que es capaz de proveer mi espada.

16.7.13

A place to bury strangers

Una calle densa, cuando la noche le lame las aceras. Estábamos los cuatro en el auto con esta canción a tope sonando, porque me recuerda que en las sombras de mis sombras, se pasea con la sonrisa desenvainada un fantasma, y que yo siento su filo metálico contra mi cuello, a pesar de que juro haberlo vuelto cenizas. Y mientras el semáforo daba verde, un travesti enorme, monumental, con unas piernas largas y descubiertas salió de una esquina hacia el auto. Pensé que nos mataría, pensé que subiría al capó del auto con sus tacones asesinos y los incrustaría en el vidrio y esa noche cenaría con Genghis Khan y sus huestes en el Hades, con Adolf, guapa, con el gran Marqués de Sade, pero lo que hizo aquella chica fue seguir el ritmo de la música en el auto y tomar el semáforo como un tubo y deslizarse sobre él, solo para nosotros, con una risa de ingenuidad y violencia, con sus piernas largas, con sus pestañas infinitas, aquella noche densa, que lamía las aceras con su oscuridad húmeda, Valquiria, sombra de mis sombras, cenizas que sopla la brisa. Fantasma.

21.6.13

Nosotros, los que fuimos bautizados en fuego, abrazamos la noche como única patria.
Nosotros, los que hemos oído nuestros nombres en la boca de la muerte como un susurro que se le escapa tras una risa sardónica.
Nosotros, los que vivimos con las bestias en esta casa de sangre.

20.6.13

Cosas de señores que viven solos.

El otro día me percaté que tengo una habilidad bastante desarrollada para contarme chistes que me hacen gracia. También de que es algo que solo se le da a la gente que vive para adentro.

Mi Verapaz

Máquina de sueños y escalera.
Estoy celebrando el día del padre, nos decía el dueño de la cantina, evidentemente borracho. Perdía por un momento la solemnidad con la que lo dirige el lugar, también un poco de la autoridad moral con la que detrás del mostrador parece regir el destino de vivos y muertos en las mesas de madera alrededor de la rocola. Esta no era una noche ordinaria. Cerró la cantina solo para nosotros. Para soltar la confesión que el día del padre le encontró abstemio porque su calendario no le permitía otra cosa. ¿Cuál calendario? El hombre en un movimiento errático, sacó de la bolsa de su camisa un trozo de cartulina naranja, con treinta cuadros dibujados. Quince en cada cara. Eran los días del mes: en unos decía sí y otros no, éstos últimos estaban marcados con negro. El diecisiete de junio decía no. No importa si es el día del padre, dijo, este calendario se respeta. Tomemos otra cerveza, yo invito, pero rapidito porque solo me quedan quince minutos del día que sí. Así que bebimos con el vértigo del tiempo, el que mide un hombre solemne que dirige la cantina más entrañable de esta ciudad, dividiéndolo en los días en los que consume y los que no, con el ímpetu de un Kantiano irremediable, mientras al fondo sonaba La Cruda de Aguilar y afuera el mundo se deshacía en lluvia.

16.6.13

La vida

Tener el asombro y no disfrutarlo. Perder el asombro y no darse cuenta de su ausencia. Recuperar el asombro y contar todo desde ese sitio. Defenderlo. La vida.

7.6.13

Cirque du Soleil, Guatemala.

No soporté la tentación clasemediera y fui al Cirque du Soleil. Dos horas de fila rodeado de entes hegemónicos y un doble de Anthony Bourdain. El espectáculo inició con media hora de retraso. Por fortuna, abrieron con el número de los payasos. Luego, el show. Desde mi butaca, en las alturas, vi con detalle cómo el cuerpo del acróbata, del malabarista, está totalmente al servicio del mensaje. Esa capacidad que yo no tengo de decir cosas con cada músculo, de decirlas tan bien. Ellos interactúan con las leyes de la física de distinta manera, la gravedad y la inercia son sus páginas en blanco.
Aplausos a los artistas, en un Domo lleno y entusiasmado, con los oh y ah cada vez que alguien parecía estar a punto de caer. El único bache en ese viaje fue la música. Demasiado New Age hace daño. Luego uno sueña con Kitaro vendiendo gyros Yanni con marihuana en Colorado y despierta protestando contra la OEA coreando a Enya.

6.6.13

Malpensante de Abril

Malpensante, revista colombiana, publicó un texto que originalmente escribí para Plaza Pública. En la edición impresa quedó al lado de uno de Villoro. Buen vecino. Pueden leerlo acá en su versión digital:


Estoy cantando el blues del freelancero.

3.6.13

El predicador

En ciertas noches de tránsito del domingo a lunes, las más silenciosas, las de la pereza, escucho el batir de las alas de los ángeles oscuros que vendrán por mí. Son como el ruido blanco de los televisores en el vacío. 
Al día siguiente, veo la ciudad como es. Sus calles llenas de muertos en cada esquina. No los enterramos, no había suficiente tierra para cubrirlos del frío, les dimos el olvido. 
Pero el estruendo de las esquelas en cada esquina. 
Camino entre muertos y sin embargo predico la vida. No le temo a la muerte, esta ciudad me hace vivir con ella.

27.5.13

Mi cuerpo y el poder.

La batalla fundamental contra el poder comienza con mi cuerpo: saber si estoy o no dispuesto a buscarle libertad a este instrumento del sistema. Declarar que mi cuerpo como territorio no acepta más límite que sus bordes y su tiempo; no se aprisiona en la moral o en la propiedad, solo acepta como designios lo que la pasión o sus causas le provoquen. Es un río incontenible buscando el océano, un artefacto que contiene su tiempo y en su memoria las huellas del mundo que conoce.

25.5.13

Primer sueño de la época lluviosa

Soñé que iba en una carretera hacia una costa florida. Era una mañana soleada, azul. Montañas llenas de verde en todos los tonos al lado del camino, íbamos hacia el este y el sol nos daba en la cara. Llegábamos a un lago, antes de la costa. Había una mujer bañando a un pato. Luego vi a los patos estar amarrados en parejas, intentando volar, pero no podían volar uno sin el otro. Caía alguno y el otro lo levantaba, parecían patos tristes a la orilla de un lago, las cuerdas eran sogas muy desgastadas que apretaban sus cuellos. Se alimentaban de un globo volando, un objeto transparente en forma de ave. El lago terminaba sucio, con una capa gruesa de algas que fingían un tablero de ajedrez, a la orilla de un pueblo de madera, donde las tablas parecían lo que son: cadáveres de los árboles de aquellas montañas que dejamos atrás. Era un pueblo muy gris y me pareció haberlo visto antes, en otro sueño. Era como si estuviera familiarizado con todas las caras de la miseria.

13.5.13

Dejen que arda


dejen que arda                   
que se incendien
las esquinas de esta ciudad
plana como una hoja de pergamino

una llama azul saliendo
de manos de los niños
que crecen en la sombra

dejen que ardan
los campos de flores de sangre
el vientre de los lagos
la boca de los mares
los peces arrastrándose en la playa

dejen que mi amor se prenda
que se reduzca a cenizas
me comeré sus despojos
y luego, dejen que arda 

que me incendie 
que no quede parte de mi cuerpo
identificable a los ojos de mi madre

que se inflame la tierra 
que yo sea una mancha negra
un monumento al odio que profeso 
una carta de sangre debajo de la almohada 

dejen que nazca otra vida sobre mi muerte
otra lengua en mi boca moribunda

que sea la palabra que jamás se menciona 
como el nombre del padre de un niño bastardo  

26.4.13

Usan a bebés para promover el comunismo.




Una fuente cercana a la Fundación Contra el Terrorismo, quien pidió ser identificada como Q develó que cerca de agosto del año 1982, las fuerzas armadas nacionales descubrieron mediante trabajo de espionaje de campo la introducción entre la población civil de instrumentos de guerra provenientes de Rusia. Estos instrumentos fueron trasladados vía aérea por agentes de la KGB como parte de su plan de expansión de dominio y hostigamiento a los Estados Unidos mediante la toma de las Repúblicas vecinas. Se trataba de máquinas de adoctrinamiento diseñadas en los laboratorios de la sección de desarrollo técnico bajo el mando de Víktor Mikháilovich Chébrikov. Q subrayó que se eran artefactos de la guerra sucia, pues fueron disfrazadas de bebés, para ocultar su poder ofensivo. Una vez introducido el bebé en la población civil, dado que era un robot, podía hacer caer fácilmente a una patrulla de seis hombres armados o volar un tanque, siendo utilizado como bomba. Además de ello, el bebé robot socialista era capaz de transmitir mensajes telepáticos para compeler a la población a aprobar tres temas específicos: 1. El fin del colonialismo. 2. La destrucción del español como idioma único. 3. Aprobar el matrimonio entre varones; o peor aún, entre las hembras. Todas cosas horrendas que por fortuna fueron neutralizadas a su tiempo por la acción rápida de nuestras fuerzas armadas. 


A principios de junio de 1945, un barco con bandera neozelandesa atracó en Puerto Barrios, dejando alrededor de cuarenta hombres de origen desconocido quienes se adentraron en el territorio utilizando el puerto pluvial de Panzós. El informe Erobert Republik reporta que se trataba de oficiales del Tercer Reich, bajo el mando del Ministerio de Ciencias Avanzadas, seleccionados para prolongar el dominio nazi, en caso de ser derrotados. Luego de ser sometidos a cirugías para modificar su apariencia, se confundieron entre la población local. El plan consistía en utilizar métodos modernos de persuasión tales como la hipnosis, para lograr inocular a la población de tal manera que el horror les resultara ajeno. Ello provocaría que ninguna atrocidad de las que cometieran sería castigada, denunciada, juzgada o publicada. Para ello, utilizaron ondas FM transmitidas por la Torre del Reformador, una construcción metálica en el centro de la ciudad. El siguiente paso del plan es utilizar la posición geográfica de Guatemala, a fin de hacer sucumbir el continente entero, mediante la guatemalización del territorio. Que Dios y la Reina nos ayuden a detenerlos.

25.3.13

Una larga fila de autos con los niños rebotando en el asiento de atrás, felices. Los techos de los autos llevan hieleras amarradas junto a hipocampos inflables color magenta. El éxodo hacia el mar ha comenzado. La ciudad se derrama por las carreteras. 
Pero nada es más falso. Nadie deja del todo Guatemala. Nadie se va de esta ciudad limpio.

7.2.13

Conozco todo el mal.

Der Himmel über Berlin. Wim Wenders. 1987


Hay un ángel oscuro y perverso parado sobre el Obelisco esperando la hora en la que deba soltar su rabia.
Mira las filas de autos pasar como el cuerpo articulado de una serpiente metálica.
Recibimos la noticia de nuestra derrota.
Somos incapaces de contener la embestida de los perros que salen de los barrancos a propagar la rabia dulce.
Ya no gastaremos en balas.
Cortaremos el suministro de medicamentos en los hospitales para acabar con el pobre.
El fin del pobre es el fin de la pobreza.
Apilamos montañas de cadáveres para meterlos en un pozo de brea y de ellos obtendremos petróleo.
Prenderemos los pozos en la noche para tener soles de fuego naciendo de la tierra.
Sembramos soles, míranos, sembrando estrellas.
El ángel oscuro extiende sus alas.
Debajo de ellas esconde a sus hijos: niños sosteniendo Uzis.
Niños matando mujeres por la espalda.
Niños con ojos de pólvora.
Conozco todo el mal porque vi la sombra más oscura de mi corazón de frente al sol.
Conozco todo el mal pero aún me sorprende.

6.2.13

Erick de Paz, The Weatherman from Noti7, ese hombre cuyo entusiasmo emula al actual de mi bisabuela ya fallecida, salió hoy a dar el clima en el noticiero de la mañana. Su estómago cubría de la región sur de México a la parte este de Costa Rica. 
De pronto, sin ninguna explicación ni contexto, dice que veríamos un vídeo de la Nasa. Era de todos los astronautas muertos. Una a una las misiones y los rostros de los fallecidos, sonrientes abordando las naves que sirvieron de ataúd. 
Apollo 11 y su cápsula violenta. 
Challenger, 73 segundos de misión antes del alacrán de humo y fuego. 
Discovery, una bola de fuego en la atmósfera, sobre Texas. 
El vídeo terminó y siguió dando el clima, como si nada, diciendo que llovería, que habría frío. Afuera la niebla rodeaba las casas. La sonrisa de los astronautas muriendo en el cielo, ardiendo en llamas. Esta es la desolación.