20.12.12

Jardín

Ayer llegué a casa temprano. Estas tardes de diciembre tienden a ser soleadas. Me dirigí a la habitación para recostarme mirando la cortina verde ser tomada por el sol del atardecer, justo antes de perderse en las montañas. Se encendía. Cerré los ojos.
He dormido muy mal en estos días. Demasiada reunión, incluso con gente con la que jamás debí toparme. De esa que celebra cualquier gesto que le nombre y se descascara de tanto ego. Pero ahora estaba seguro en casa, descansando y la tarde parecía ser hermosa. 
En el apartamento contiguo vive una pareja de ancianos. Escuché la voz de la mujer atravesar la pared. Hablaba con sus nietos, que parecían ser un poco extraños. La madre de los niños apareció y los reprimía diciéndoles idiotas. No parecía ser una linda familia. 
Hice a un lado la cortina y ojeé la calle. Una niña rodaba por la acera en su triciclo, una niña muy pequeña y dulce que parecía divertirse. Avanzaba y a veces la perdía de vista entre la copa de un pino que alcanza mi ventana. 
Volví a recostarme y también vino el silencio. La familia vecina ya iba por la calle, vociferando, hasta subirse al auto y largarse. Cerré los ojos.
De pronto me vi a mí siendo otra vez niño, con unos seis o siete años. La edad de mi hijo. Jugaba en el jardín de mi abuela, como lo hice siempre por aquella época. Vi todas sus hermosas flores brotar de la tierra húmeda. Mi abuela siempre fue muy cuidadosa y le gustaba mostrar su jardín a todas las visitas. Había fresas, papayas, duraznos, pitahayas, y muchísimas flores. Había un jazmín. El sol empezó a explotar entre las flores, ocultándose tras el muro del vecino, hecho de ladrillo desnudo, naranja. 
El ambiente estaba inundado de un viento muy fresco. El cielo no tenía ninguna nube flotando en él. Vi los duraznos pender del árbol con sus manchas rojas sobre el amarillo y escuché la voz de mi abuela hablando por teléfono. Sentí mucha paz. En aquél entonces el mundo era un manso cachorro y no un depredador. Música pop y mucho color en todas partes. Eran los ochenta.
Desperté y me sentí muy feliz. Quise llamar a mi abuela. Pero esperé hasta hoy. Le conté que la había soñado y también a su jardín y se puso muy contenta. Noté que se le quebró la voz.
Sobre su jardín ahora hay una torta de cemento.Creo que a ella también el mundo le arrancó algo a  mordidas. 

5.12.12

Al final de esta espera

Esta vez abrí la puerta correcta. Era la que daba al río. Ahí corre como el estruendo partiendo en dos la roca en la montaña y la tierra, es la cicatriz en la tierra y la caricia que la sana, todo al mismo tiempo. Ahí estaba, todo detrás, al abrir la manecilla, era sólo de escoger la correcta.
Ayer decidí que al llegar a casa iba a correr por la calle que da a nuestros condominios. En ambos extremos hay un bosque y un barranco. Cuando descendí hacia el fondo, sentí que volaba. Y de vuelta, subiendo, en aquella cuesta inclinada, justo al doblar en la curva más pronunciada del trayecto, el sol me estalló en la cara mientras las piernas parecían arder. Yo respiraba como si quisiera tomar el aire del mundo y dejarlo todo en un soplido, como el estallido del sol en una tormenta. Luego subí a casa y salí hacia el bar.

14.11.12

Lou Reed




Ana me llamó por la mañana
diciéndome que se mudaría
de la que fue nuestra casa
hablamos sobre el jardín
sobre la hiedra comiéndose las paredes
de cómo sembramos las flores
y le dije
con toda mi nostalgia
cuando  nos mudamos a esa casa juntos
pensé que duraríamos toda una vida
ella se río
luego dijo que estaba loco
y se despidió con un beso

esa noche llamó de nuevo
estaba llorando
me confesó que dejar nuestra casa la partía
y que era hora
de matar a nuestros fantasmas

ya no éramos aquellos que vivieron en esa casa
regando el jardín bajo el sol naranja de las cinco y media
viendo los primeros pasos de nuestro hijo
somos otros
más tristes
más nostálgicos
más derrotados

ya somos adultos

25.7.12

La novela, el poeta y los posmo.

Ayer presenté una novela sobre la guerra. El salón se parecía mucho a la oficina de mi madre, cuando era niño. La luz entraba por esas persianas plásticas largas, que jamás funcionan. Como dientes que se desmoronan. Hablamos sobre el texto, dos chicas, otro tipo y yo. El autor nos miraba con mucha cautela como si quisiera decir algo pero ya lo dijo. De eso trata escribir, supongo.
A la primera mujer que habló, me la he topado en varios sitios dando clases de Tai Chi Chuan. Dijo que allí aprendió a que a veces sólo tienes un golpe para dar. Y supuso ella que lo daría con sus primeras líneas, que olvidé de inmediato.Falló.
Lo que no olvidé es la manera en que se encendió cuando habló sobre una referencia de la novela. Era acerca de un poeta muerto. Roberto Monzón, un tipo que murió porque unos chicos lo patearon hasta dejarlo muy mal, paró en el hospital nacional y se tomó una botella de alcohol allá adentro, estallando, casi.
Pero Monzón es mucho más que su muerte. En eso estoy de acuerdo. Su poesía funda lo urbano, construye la ciudad. Y digamos que por eso recuerdo a la mujer hablando sobre Monzón, contando que alguna vez en la casa de un amigo, estaban reunidos y alguien le dijo a Roberto que su poesía era imposible de digerir. El hombre se autoeditaba en ediciones transcritas con  mimeógrafo que regalaba en las esquinas por unas monedas. Tomó un puño de sus textos y se dispuso a probar lo contrario: empezó a masticar las hojas hasta tragarlas. Las digería digamos.
Acto inmediato vomitó.
Se supone, según dijo la mujer, que los amigos rescataron las piezas de papel entre el vómito y reconstruyeron el poema.
Así serán las fiestas posmo.
Mientras todo esto pasaba yo trataba de no pensar en las arcadas. Entre el público, que ya era mucho más que al inicio del evento, estaban dos indigentes. Pensé que de alguna manera me había quedado dormido mientras disertaba sobre mi perspectiva de la novela y estaba soñando. Pero no.
Cuando la presentación terminó, salimos al salón de las editoriales. Me escabullí entre los indigentes.
En medio de ambos salones estaba una mujer cantando con un arreglo floral en la cabeza.
Caramba. Me gustan las ferias del libro.

5.7.12

Narrar

He decidido que narraré sobre las cosas vivas. Una habitación está viva, a pesar de su cuadradez, de ser diminuta, si en ella hay algo interactuando. Digamos que es una habitación llena de tristeza. Digamos que en esa tristeza está encerrado un personaje. No podría ser una narración completa o rotunda, si tan sólo describiera las paredes achicándose, el piso de barro húmedo o el techo ardiendo. Necesito describir también que todo el tiempo hay una puerta que espera ser abierta, porque así son las cosas que quiero narrar: la vida siempre se impone y encuentra la vía. 

21.6.12

Vegeto.

Hoy mientras me duchaba pensé que la novela que iba a escribir no funcionaba. La idea de una nueva historia que incluso contiene a la anterior, se apoderó de mí. Quizá fue porque cambié la cortina de baño por una nueva. Quizá porque ayer hice muchas cosas y limpie la casa a medias. Quizá sea porque me diluyo; porque mi mejor manera de hacer las cosas es no hacerlas, sino imaginarlas. A veces no sé diferenciar entre lo que soy y un brócoli. Nadie ha comprobado fehacientemente que los brócolis no imaginen. Vegeto.

2.6.12

Un coro de voces desde las Dos Erres, un pueblo que ya no existe en el mapa. Sí hubo genocidio


1) Gerónimo Muñoz Batres. Sí hubo genocidio. 
2) José Domingo Batres. Sí hubo genocidio.
 3) Elvida Cano Aguilar . Sí hubo genocidio. 
 4) Margarita Cortes . Sí hubo genocidio.  
5) Abel Muñoz Cano. Sí hubo genocidio.
 6) Bernabe Muñoz Cano . Sí hubo genocidio.  
7) Vilma Muñoz Cano . Sí hubo genocidio. 
 8) Oralia Muñoz Cano . Sí hubo genocidio. 
 9) Isabel Muñoz Cano . Sí hubo genocidio.  
10) Elizabeth Muñoz Cano . Sí hubo genocidio.  
11) Gerónimo Muñoz Cano . Sí hubo genocidio. 
 12) Recién nacida . Sí hubo genocidio.  
13) Cayetano Ruano Castillo . Sí hubo genocidio. 
 14) Irma Aracely Ruano Arana . Sí hubo genocidio.  
15) Nery Ruano Arana . Sí hubo genocidio. 
16) Isabel Ruano Arana . Sí hubo genocidio.  
17) Paulina Ruano Arana . Sí hubo genocidio.  
18) Tito Ruano Arana . Sí hubo genocidio.  
19) Martir Alfonso Ruano Arana . Sí hubo genocidio.  
20) Esperanza Consuelo Ruano Arana . Sí hubo genocidio.  
21) Obdulio Ruano Arana . Sí hubo genocidio.  
22) Mirian Ruano Arana . Sí hubo genocidio.  
23) Edgar Leonel Ruano Arana . Sí hubo genocidio.  
24) Juan Mejía Echeverría . Sí hubo genocidio.  
25) José Antonio Mejía Morales . Sí hubo genocidio.  
26) Estanislao González . Sí hubo genocidio. 
27) Josefina Arreaga de Galicia . Sí hubo genocidio. 
28) Miguel Ángel Galicia . Sí hubo genocidio. 
29)Maribel Galicia Arreaga . Sí hubo genocidio. 
30) Samuel Galicia Arreaga . Sí hubo genocidio. 
31) Raquel Galicia Arreaga . Sí hubo genocidio. 
32) Noé Galicia Arreaga . Sí hubo genocidio. 
33) Celso Matinez Gomez . Sí hubo genocidio. 
34) Cristina Castillo Alfaro . Sí hubo genocidio. 
35) Santos Pernillo Jiménez . Sí hubo genocidio. 
36) Hilario Pernillo Jiménez . Sí hubo genocidio. 
37) Graciela Pernillo Jiménez . Sí hubo genocidio. 
38) Agustín Loaiza Contreras . Sí hubo genocidio. 
39) Benedicto Granados Sandoval . Sí hubo genocidio. 
40) Marcelino Granados Juárez . Sí hubo genocidio. 
41) Raúl Antonio Corrales Hércules. Sí hubo genocidio.
42) Tomas de Jesús Romero Ramírez . Sí hubo genocidio. 
43) Abel Grandos Sandoval . Sí hubo genocidio. 
44) Adelso Granados Rodríguez . Sí hubo genocidio. 
45) Miriam Granados Rodríguez . Sí hubo genocidio. 
46) Leticia Granados Rodríguez . Sí hubo genocidio. 
47) Irma Granados Rodríguez . Sí hubo genocidio. 
48) Carlos Enrique Granados Rodríguez . Sí hubo genocidio. 
49) Elida Esperanza González Arreaga . Sí hubo genocidio. 
50) Ana Alcira González Arreaga . Sí hubo genocidio. 
51) Rublillo Armando Barahona Medrano . Sí hubo genocidio. 
52) Catarino Medrano Pérez . Sí hubo genocidio. 
53) Juan Pablo Arévalo . Sí hubo genocidio. 
54) Marta de Jesús Valle de Arévalo . Sí hubo genocidio. 
55) Josué Arévalo Valle . Sí hubo genocidio. 
56) Dina Elizabeth Arévalo Valle . Sí hubo genocidio. 
57) Joel Arévalo Valle . Sí hubo genocidio. 
58) Abel Antonio Arévalo Valle . Sí hubo genocidio. 
59) Dora Patricia López Arévalo . Sí hubo genocidio. 
60) Elda Rubí Hernandez Lima . Sí hubo genocidio. 
61) Justiniano Hernandez Lima . Sí hubo genocidio. 
62) Bertila Hernandez Lima . Sí hubo genocidio. 
63) Angelina Hernández Lima . Sí hubo genocidio. 
64) Fernando García . Sí hubo genocidio. 
65) Francisca Leticia Megía . Sí hubo genocidio. 
66) Germayin Mayen Alfaro . Sí hubo genocidio. 
67) Audias Mayen Alfaro . Sí hubo genocidio. 
68) Marta Maleny Mayen . Sí hubo genocidio. 
69) Victor Manuel Campos López . Sí hubo genocidio. 
70) Salvador Campos López . Sí hubo genocidio. 
71) José Rubén Campos López . Sí hubo genocidio. 
72) Canuto Pérez Morales . Sí hubo genocidio. 
73) Cecilio Gustavo Pérez López . Sí hubo genocidio. 
74) Abel Pérez López. Sí hubo genocidio.
75) Gladis Judith Aldana Canan . Sí hubo genocidio. 
76) Edi Rolando Aldana Canan . Sí hubo genocidio. 
77) Ana Maritza Aldana Canan . Sí hubo genocidio. 
78) Franciso Mayen Ramírez . Sí hubo genocidio. 
79) Rolando Barrientos Corado . Sí hubo genocidio. 
80) Dionicio Ruano Castillo . Sí hubo genocidio. 
81) Juan López Méndez . Sí hubo genocidio. 
82) Francisco Deras Tejada . Sí hubo genocidio. 
83) Francisco González Palma . Sí hubo genocidio. 
84) Rigoberto Ruano Aquino . Sí hubo genocidio. 
85) Lencho Portillo Pérez . Sí hubo genocidio. 
86) Arturo Salazar Castillo . Sí hubo genocidio. 
87) José Esteban Romero . Sí hubo genocidio. 
88) Natividad de Jesús Ramirez . Sí hubo genocidio. 
89) María Ines Romero Ramírez . Sí hubo genocidio. 
90) Paula Romero Ramírez . Sí hubo genocidio. 
91) Maximiliano Peralta Chinchilla . Sí hubo genocidio. 
92) Gilberta Hernández García . Sí hubo genocidio. 
93) Geovani Ruano Hernández . Sí hubo genocidio. 
94) Jaime Ruano Hernández . Sí hubo genocidio. 
95) María Linares Pernillo. Sí hubo genocidio. 
96) Rosa García Linares. Sí hubo genocidio. 
97) Sílvia García Linares. Sí hubo genocidio. 
98) Santos Cermeño Arana. Sí hubo genocidio. 
99) Niño recién nacido de 6 días (no identificado). Sí hubo genocidio. 
100) ISídro Alonzo Rivas. Sí hubo genocidio. 
101) Marcelino Ruano Castillo. Sí hubo genocidio. 
102) Manuel Ruano Pernillo. Sí hubo genocidio. 
103) Jorge Ruano Pernillo. Sí hubo genocidio. 
104) Marcelino Ruano Pernillo. Sí hubo genocidio. 
105) Anabela Adela Ruano Pernillo. Sí hubo genocidio. 
106) Consuelo Esperanza Ruano Pernillo. Sí hubo genocidio. 
107) Niña de 1 año (no identificada). Sí hubo genocidio. 
108) Patrocinio García. Sí hubo genocidio. 
109) Franciso Javier Cabrera Galeano. Sí hubo genocidio. 
110) Solero Salazar Cano. Sí hubo genocidio. 
111) Eren Rene Salazar Castillo. Sí hubo genocidio. 
112) Elsa Oralia Salazar Castillo. Sí hubo genocidio. 
113) Irma Consuelo Salazar Castillo. Sí hubo genocidio. 
114) Edgar Rolando Salazar Castillo. Sí hubo genocidio. 
115) Leonarda Lima Moran. Sí hubo genocidio. 
116) Fredy de Jesús Cabrera Lima. Sí hubo genocidio. 
117) Lorenzo Corado Castillo. Sí hubo genocidio. 
118) Toribio López Ruano. Sí hubo genocidio. 
119) Santos López Ruano. Sí hubo genocidio. 
120) Alicia López Ruano. Sí hubo genocidio. 
121) Mariano López Ruano. Sí hubo genocidio. 
122) Clorinda Recinos. Sí hubo genocidio. 
123) Eleluina Catañeda Recinos. Sí hubo genocidio. 
124) Antonio Castañeda Recinos. Sí hubo genocidio. 
125) Cesar Castañeda Recinos. Sí hubo genocidio. 
126) Alfredo Castañeda Recinos. Sí hubo genocidio. 
127) Esther Castañeda Recinos. Sí hubo genocidio. 
128) Enma Castañeda Recinos. Sí hubo genocidio. 
129) Maribel Castañeda Recinos. Sí hubo genocidio. 
130) Israel Medrano Flores. Sí hubo genocidio. 
131) Rene Jiménez Flores. Sí hubo genocidio. 
132) Victoriano Jiménez Pernillo. Sí hubo genocidio. 
133) Lucita Jiménez Castillo. Sí hubo genocidio. 
134) Lilian Jiménez Castillo. Sí hubo genocidio. 
135) Mayra Jiménez Castillo. Sí hubo genocidio. 
136) Adan Jiménez Castillo. Sí hubo genocidio. 
137) Baldomero Jiménez Castillo. Sí hubo genocidio. 
138) Lucita Castillo Pineda. Sí hubo genocidio. 
139) Odilia Pernillo Pineda. Sí hubo genocidio. 
140) Rudy Cermeño Pernillo. Sí hubo genocidio. 
141) Amparo Cermeño Pernillo. Sí hubo genocidio. 
142) Wendy Yesenia Cermeño Pernillo. Sí hubo genocidio. 
143) Santos Oliverio Cermeño. Sí hubo genocidio. 
144) Jeremías Jiménez. Sí hubo genocidio. 
145) Serapio García García. Sí hubo genocidio. 
146) Timoteo Morales Pérez. Sí hubo genocidio. 
147) Everildo Granados Sandoval. Sí hubo genocidio. 
148) Euralio Granados Sandoval. Sí hubo genocidio. 
149) Angelina Escobar Osorio de Granados. Sí hubo genocidio. 
150) Celso Martínez Gómez. Sí hubo genocidio. 
151) Ilda Rodríguez Cardona de Grandos. Sí hubo genocidio. 
152) Francisco de Jesús Guevara. Sí hubo genocidio. 
153) Noé Guevara Yanes. Sí hubo genocidio. 
154) Roberto Pineda García. Sí hubo genocidio. 
155) Juana Linares Pernillo. Sí hubo genocidio. 
156) Leonel Pineda Linares. Sí hubo genocidio. 
157) Dora Alicia Pineda Linares. Sí hubo genocidio. 
158) Adán Pineda Linares. Sí hubo genocidio. 
159) Sonia Pineda Linares. Sí hubo genocidio. 
160) Felipe Arreaga. Sí hubo genocidio. 
161) Luis Alberto Arreaga Alonzo. Sí hubo genocidio. 
162) María Carmela Arreaga Alonso. Sí hubo genocidio. 
163) Juan Humberto Arreaga Alonzo. Sí hubo genocidio. 
164) Rosa Lorena Arreaga Alonzo. Sí hubo genocidio. 
165) Juana Maura Arrega Alonzo. Sí hubo genocidio. 
166) María Decidora Marroquín Miranda. Sí hubo genocidio. 
167) Vilma Pastora Coto Rivas. Sí hubo genocidio. 
168) Leonarda Antonio Coto. Sí hubo genocidio. 
169) Juan Antonio Cermeño Ortega. Sí hubo genocidio. 
170) Sotero Cermeño Arana. Sí hubo genocidio. 
171) Julian Arana Pineda. Sí hubo genocidio. 
172) Horacio Cermeño Arana. Sí hubo genocidio. 
173) Olivia Cermeño Arana. Sí hubo genocidio. 
174) Catalino Amilcar Cermeño Arana. Sí hubo genocidio. 
175) Ramiro Cermeño Arana. Sí hubo genocidio. 
176) María del Rosario Cermeño Arana. Sí hubo genocidio. 
177) Rosa María Cermeño Arana. Sí hubo genocidio. 
178) Julio Cesar Cermeño Arana. Sí hubo genocidio. 
179) Ricardo Cermeño Arana. Sí hubo genocidio. 
180)Julián Jiménez Jerónimo. Sí hubo genocidio. 
181) Petrona Cristales Motepeque. Sí hubo genocidio. 
182) Víctor Manuel Corado Osorio. Sí hubo genocidio. 
183) Víctor Hugo Corado Cirstales. Sí hubo genocidio. 
184) Rony Corado Cristales. Sí hubo genocidio. 
185) Adelso Corado Cristales. Sí hubo genocidio. 
186) Félix Hernández Moran. Sí hubo genocidio. 
187) Dora Alicia Hernández. Sí hubo genocidio. 
188) María Antonia Hernández. Sí hubo genocidio. 
189) Dorca Hernández. Sí hubo genocidio. 
190) Blanca Hernández. Sí hubo genocidio. 
191) Federico Ruano Aquino. Sí hubo genocidio. 
192) Cristóbal Aquino Gudiel. Sí hubo genocidio. 
193) Juana Aquino Gudiel. Sí hubo genocidio. 
194) Juan de Dios Falla Mejía. Sí hubo genocidio. 
195) Ramiro Gómez. Sí hubo genocidio. 
196) Ramiro Aldana. Sí hubo genocidio. 
197) Albina Canan Aldana. Sí hubo genocidio. 
198) Delia Aracely Aldana Canan. Sí hubo genocidio. 
199) Sandra Nohemi Aldana Canan. Sí hubo genocidio. 
200) Rosa Albina Aldana Canan. Sí hubo genocidio. 
201) Mario Amilcar Mayen Ramírez. Sí hubo genocidio. 
202) Juan Carlos Mayen Ramírez. Sí hubo genocidio. 
203) Maynor Mayen Aquino. Sí hubo genocidio. 
204) Edelmira Mayen Aquino. Sí hubo genocidio. 
205) Marco Antonio Mayen Aquino. Sí hubo genocidio. 
206) niña de 5 meses NN. Sí hubo genocidio. 
207) Sonia Ruano García. Sí hubo genocidio. 
208) Raquel Sílvestre Ruano García. Sí hubo genocidio. 
209) Olivero Ruano García. Sí hubo genocidio. 
210) Héctor Corado Cristales. Sí hubo genocidio. 
211) Albino Israel González Carias. Sí hubo genocidio. 
212) Sotero Cermeño Barahona. Sí hubo genocidio. 
213) Maria Magdalena Granados Rodríguez. Sí hubo genocidio. 
214) Amanda Granados Rodríguez.Sí hubo genocidio.

31.5.12

L'avenir

La galaxia chocará. La tierra se hará polvo. El polvo de nuestros cadáveres se hará partículas diminutas. Invadiremos el vacío. Flotaremos por el espacio. Un planeta nos atraerá a su centro gravitacional, alguna vez, sin tiempo. Nos convertiremos en dinosaurios. Siempre quise ser un lagarto o un cocodrilo. Lo que más me gustaría ser es una ballena o un microbio, algo que no pueda sostener una flor. 

27.5.12

Frontera

Nos detuvimos a dos kilómetros de la frontera. Había una fonda bastante miserable, llena de hombres que trabajaban en los infinitos cultivos de tabaco. Los tipos bebían vasos de ron barato con coca que les servía la dueña de la fonda, una mujer robusta que sudaba profusamente.
Kathia compró unas botellas de agua. Yo pedí unas latas de cerveza y me las dieron heladas. Pagamos y nos fuimos al auto. 
Sobre la carretera, Kathia miraba por la ventana, mientras escuchaba música en su Ipod. Esta gente apesta, en verdad huelen muy mal, dijo, mientras dejábamos a un lado un grupo de hombres  que transitaban por los pasillos de la cosecha, bajo el sol inclemente. 
Me mantuve en silencio, conduciendo. Kathia cerró los ojos y trató de dormir. Le subí al aire acondicionado. Desde acá Kathia parecía bastante elegante y apacible. Pero había algo en ella que me perturbaba. Quizá sea la manera tan severa en que se refirió a aquellas personas. 
Digamos que para ella, la gente no debería oler  a gente sino a perfumes. Y como perfumes, su idea de olor, es que todos deberíamos oler a sándalo, rosas, ciprés, conchas de mar o brisa de París. Pero a Kathia también eso le parece detestable. Es una de esas chicas que nunca se encuentra a gusto con nada. Así que creo que en realidad, Kathia se odia a si misma y a la humanidad. Por eso oler a humano le parece tan detestable. 
Ahora hace falta que deduzca por qué me odiará a mí. 

25.5.12

Vuélveme inmarcesible, chica cosmonauta.

Sergio es un tipo rudo. Uno que trabaja conmigo en la fiscalía. Hoy analizamos un caso nuevo, ambos sentados en la mesa, con papeles por todos lados. Sergio es un tipo listo. Encontró anomalías en algunos documentos públicos. Yo descubrí que cometieron un delito el día de mi cumpleaños número veintiocho. Hice una pausa. Aquél once de julio del dos mil siete, estaría en casa. Me serví una taza de café y me acerqué a la ventana. Mi oficina está en un cuarto nivel y tiene vista a la parte más vieja de la ciudad. Los edificios mohosos, con la pintura descascarada, eran tomadas por la bruma y la lluvia. Varios pájaros se refugiaban en el balcón. Cuando cumplí veintiocho alguien delinquía. Ahora mismo alguien debe estar delinquiendo. Cuando pase cualquier cosa, habrá alguien haciendo algo malo, en este mundo, sobre el que ahora llueve. El secreto es resistir. Y resistir es apostarle a un caballo hermoso y cojo, sabiendo que ganará. Que será más que cabeza por cabeza. Ganará por mucho. Por hermoso. 
Vuelvo al escritorio y le escribo un mensaje a alguien. Es una chica a quien siempre imagino como cosmonauta. Hay algo en ella, que me recuerda cuando todo era inmarcesible. Seguro es ella misma la que me lo recuerda. Ella no se marchita. Y mi caballo hermoso tampoco. Aunque afuera no pare de llover, sobre quienes delinquen y sobre quienes resisten. Da igual, es la misma lluvia. 

16.5.12

Una Polaroid de la Agonía / La obra de Álvaro Sánchez


El primer acercamiento que tuve con la obra de Sánchez fue al lado de un retrete. Una breve inscripción a lápiz, escrita sobre una pared con inmensos graffitis llamó mi atención. Era el link de una de las páginas que contiene su obra.
El nombre me enganchó : SanchezisDead.  Intenté recordarlo mientras meaba o más bien, hacía el intento de mear utilizando las pocas facultades motrices que sobrevivieron a mi borrachera. Presupuse que encontraría un personaje insolente. Claro, ¿quién querría anunciarse en un retrete, sino un irreverente?
La mañana siguiente, busqué su página en la red. El contenido me sorprendió: si bien, mis expectativas de atrevimiento fueron confirmadas y satisfechas, también encontré un artista cuyas reflexiones ameritaban ser valoradas más allá de la simple provocación.
Hay en la obra de Sánchez, una congruencia en lo dispar. A primera vista, existen dos vertientes en su obra confluyendo con una fluidez natural. La primera de ellas, deviene de un arte abstracto no geométrico, con símbolos recurrentes como en Antoni Tàpies. La segunda, obedece a una postura mucho más lúdica ante el arte visual. Y el lugar común de estas dos, es el color.
El color de lo podrido.
Vista como un conjunto, la producción de Sánchez guarda una armonía en los colores. El mensaje permanece a la vista: lo que el artista ha querido plasmar es el proceso perezoso de la podredumbre. En vez de caer en el juego más fácil de lo tétrico, utilizando imágenes en alto contraste o colores oscuros, los sustituye con colores terrosos. El rojo, bastante recurrente, es representado por su versión más hemorrágica.
A pesar de ello, no hay una impresión violenta, sino más bien pacífica. Nada hay más estático que un charco de sangre esparcido al lado de un cadáver. Los colores del artista, tienden a lo orgánico. Puede interpretarse contextualmente la utilización de esta paleta como la evidencia de la naturalidad  que encierra la muerte. Todos moriremos eventualmente, eso es innegable.  
Sin embargo, en su obra no se revela un espectáculo macabro sino más bien una invocación a la inversa: se exhibe la muerte para que quién la observe, note el oculto sentimiento de estar vivo.
Esta proyección de polos opuestos es la que da validez a la obra. Es poner sobre la mesa, de una manera más ambiciosa, la discusión del papel de la humanidad sobre la tierra. Existen varias manifestaciones que dan fe de lo dicho: el dolor está expuesto en su obra con texturas que parecen ataques directos contra la imagen, bastante rabiosos, dispuestos con colores que se disuelven en superficies ocres. La tierra envolviéndolo todo, como si mirando una pieza del artista, estuviésemos parados sobre la tumba de nuestra abuela.
La soledad y sus nombres.
Finalmente y gracias a mi editorial (Catafixia), conocí a Sánchez. Elaboró una portada para ellos: un cráneo mostrado en una radiografía junto a una espina dorsal, cuyos discos fueron reemplazados por municiones. En nuestras primeras charlas, se hizo evidente que sus inquietudes creativas trascienden a otros campos más allá de lo visual. Sánchez es un excelente narrador, de esos que tienen la capacidad de reproducir a la perfección una historia y disfrazarlo de una charla.  
Así lo hace con su obra visual: cada pieza es al final un cuento redondo. La admiración del artista por la palabra, es patente en la nominación que hace de sus cuadros. Parece tener consigo, la facultad de nombrar de mil maneras la soledad, como lo hizo en la serie que llamó “The unconscious act of hiding our own self deformations”
Los personajes que retrata Sánchez, están inmersos en aislamiento. La mayoría de ellos, ocupan la parte central del cuadro y a su alrededor, los colores y las texturas no hacen más que dar un contexto de lo que piensa y lo que dice. Aunque a veces, el contexto sea la nada.
Algunas piezas en las que el artista major utiliza esta técnica son: “Example of a portrait of an unknow person forgotten after death”, “The Little death with the Little red circle in it’s head”, y “Terror as part of your daily living”.
Hay una pregunta en cada pieza del artista. Una que debe responderse en silencio, aceptando la invitación que la obra hace a visitar sus terrenos oscuros. Viendo el horror de frente, ¿hallo en él algo de mí?  ¿soy capaz de encontrar en su terrible oscuridad una luz que brille?
Supongo que son preguntas incómodas. La idea de la propia muerte o la de los cercanos, parece permanecer entre los temas intocables a perpetuidad. Desenmarañar este nudo de ortodoxia es también una tarea del arte, como la única respuesta ante la aprehensión sobre las cosas y la vida, sobre su finitud.
Álvaro Sánchez, es al final un humanista. Expone las miserias sin pena. No muestra vergüenza sobre el fracaso, porque al final fallar es lo que nos hace humanos. Lo bello, es lo que nos hará trascender la miseria. Llegando a un sitio mucho más cómodo que este, lleno de monos suicidas, de familias rotas, sábados perdidos en los bares, meando en sus retretes. Y al parecer, Álvaro Sánchez sabe cómo llegar ahí.


Pueden conocer la obra de Sánchez, acá: http://www.redbubble.com/people/sanchezisdead

No hemos muerto del todo Fuguet

Recién leí la última entrada de Fuguet en su blog. Un largo réquiem para los blogs. Y sí, han muerto. Bienvenidos a la era zombi. Es hora de volver a escribir desde el silencio, como una nota olvidada en una revista de la hemeroteca, esperando a que alguien  la encuentre y haga de ella lo que le dé la gana. Escribir como registro del caos y desperdigarlo en la nube. Es hora de escribir textos luminosos como una estrella muerta. Es hora.