25.3.13

Una larga fila de autos con los niños rebotando en el asiento de atrás, felices. Los techos de los autos llevan hieleras amarradas junto a hipocampos inflables color magenta. El éxodo hacia el mar ha comenzado. La ciudad se derrama por las carreteras. 
Pero nada es más falso. Nadie deja del todo Guatemala. Nadie se va de esta ciudad limpio.

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