27.5.13

Mi cuerpo y el poder.

La batalla fundamental contra el poder comienza con mi cuerpo: saber si estoy o no dispuesto a buscarle libertad a este instrumento del sistema. Declarar que mi cuerpo como territorio no acepta más límite que sus bordes y su tiempo; no se aprisiona en la moral o en la propiedad, solo acepta como designios lo que la pasión o sus causas le provoquen. Es un río incontenible buscando el océano, un artefacto que contiene su tiempo y en su memoria las huellas del mundo que conoce.

25.5.13

Primer sueño de la época lluviosa

Soñé que iba en una carretera hacia una costa florida. Era una mañana soleada, azul. Montañas llenas de verde en todos los tonos al lado del camino, íbamos hacia el este y el sol nos daba en la cara. Llegábamos a un lago, antes de la costa. Había una mujer bañando a un pato. Luego vi a los patos estar amarrados en parejas, intentando volar, pero no podían volar uno sin el otro. Caía alguno y el otro lo levantaba, parecían patos tristes a la orilla de un lago, las cuerdas eran sogas muy desgastadas que apretaban sus cuellos. Se alimentaban de un globo volando, un objeto transparente en forma de ave. El lago terminaba sucio, con una capa gruesa de algas que fingían un tablero de ajedrez, a la orilla de un pueblo de madera, donde las tablas parecían lo que son: cadáveres de los árboles de aquellas montañas que dejamos atrás. Era un pueblo muy gris y me pareció haberlo visto antes, en otro sueño. Era como si estuviera familiarizado con todas las caras de la miseria.

13.5.13

Dejen que arda


dejen que arda                   
que se incendien
las esquinas de esta ciudad
plana como una hoja de pergamino

una llama azul saliendo
de manos de los niños
que crecen en la sombra

dejen que ardan
los campos de flores de sangre
el vientre de los lagos
la boca de los mares
los peces arrastrándose en la playa

dejen que mi amor se prenda
que se reduzca a cenizas
me comeré sus despojos
y luego, dejen que arda 

que me incendie 
que no quede parte de mi cuerpo
identificable a los ojos de mi madre

que se inflame la tierra 
que yo sea una mancha negra
un monumento al odio que profeso 
una carta de sangre debajo de la almohada 

dejen que nazca otra vida sobre mi muerte
otra lengua en mi boca moribunda

que sea la palabra que jamás se menciona 
como el nombre del padre de un niño bastardo