1.7.09

México DF

Fue ahora, cuando volví a esta ciudad donde conocí tu falda blanca, cuando lo supe. Sí, fue ahora cuando encontré todas las calles con los nombres cayéndoseles a pedazos y todas las avenidas volviéndose una sola; una que me dirige contra toda voluntad hacia aquella tarde de martes, muy cerca de las dos con veinte, con el sol puesto tras las cortinas de la habitación alfombrada y tu pelo largo, llenando hasta desbordar la almohada. Supe entonces, que este viaje había sido para resucitarte, para convertir tu imagen en dedos, uñas y labios; pliegues, pezones y vellos. En tus ojos, Claudia.
Tu olor, devolverlo a mis manos. Tu sabor a mi lengua. Bebernos otra copa, sin tener un céntimo. Jugarnos al todo por el todo en el vagón del tren, mientras las señoras de los ojos maquillados nos ven con toda su rabia y sus maridos cansados duermen en los asientos verdes de plástico. Nada de eso ahora. Sólo me queda un largo silencio entre doce estaciones del metro, mientras soy el solitario testigo de cómo mi reflejo surge en la ventana mientras un enjambre de luces blancas lo violan a la mitad de cada segundo. Así que me pierdo entre la multitud, donde soy tan desconocido como en cualquier sitio. Vuelvo al hotel. Tomo un trozo de papel en la habitación y te escribo esto.
Claudia, estoy en México. ¿Te acuerdas? Las caminatas por las largas avenidas, los extensos nombres que nunca pudimos memorizar. Las noches, Claudia, tienes que acordarte. Éramos tan felices entonces, ¿verdad?. Aunque reconozco que ese fue siempre mi problema y lo sigue siendo, Princesa. No sabría decirte si fui feliz contigo o si alguna vez lo he sido, con alguien o con nadie. Ahora lo aseguro: No sé qué significa ser feliz. Así que sí lo fui contigo, no sabría decírtelo. Sólo sé que me haces falta. A veces, a lo mejor tu falda. De eso estoy convencido porque de la tristeza si puedo contarte y mucho. Pero no será esta vez cuando te hable del dolor, no es ese tipo de carta. Esta carta es para saludarte, joderte un poco la calma y desearte que seas feliz aunque yo no sepa serlo.
Tomo el trozo de papel donde te escribí y lo introduzco en un sobre que a su vez guardo en mi saco. Salgo a la calle, tomo cualquier esquina y bajo en la primera estación que encuentro. Me dispongo justo allí donde nadie sabría reconocerme sino tú entre las sombras, y antes que pase el próximo tren, me detengo justo a la orilla del vacío para contemplar cómo una carta que no llegará nunca a tus manos se pierde entre los durmientes de la línea, escondidos de a poco por los vagones naranja.
No miro hacia atrás cuando subo las gradas. No te busco más entre la gente. Encuentro la noche abierta, fuera de la estación y enciendo el primer cigarro nocturno. Esta noche será de las largas, yo seré un borracho callado, al lado de una ventana, intentando comprender qué hay de malo conmigo.

25 comentarios:

los perros románticos dijo...

Aplausos señor!! impactante. Adoro las estaciones de tren más aún cuando una mujer me deslumbra.

maalexandra dijo...

Carta para ti en la distancia, en las cercanias de mi corazon*

besosdulces*

Alfonso dijo...

ándales, inspiradores los viajes ¿verdad vos? iba a desearte feliz viaje pero a estas alturas parece estar ya más que justificado, carpe diem Julio

Lena dijo...

(suspiro)

Suerte que los durmientes del tren hicieron volar la carta hasta acá.

Gocé cada giro, cada palabra, cada tristeza.

Un abrazo, Prado.

Lena dijo...

(también amé en esa ciudad de nombres impronunciables)

Prado dijo...

Gracias, Andrés. Sabías que nosotros los guatemaltecos no tenemos tren? es una lástima.

puedes titularlo así, maalexandra y dedicárselo a quien quieras. abrazo.

Carpe Diem Alfonso, eso me ha dicho Horacio.

Abrazo Lena. Desde casa, ¿es esto casa?

Estrada dijo...

Este es el sello de éxito de su viaje, enhorabuena. Zalemas

LaCiEgakEtoMafoToS dijo...

hermoso...
heeerrrrmooosoooo...

MARIOMARCH dijo...

aplausos de pie.

Bien escrito...!!!!

El Vigilante dijo...

Me destruíste vos. Ando buscando mis pedazos. Y te escribo con una mano porque la izquierda, la del Corazón está rasgada y convulsa.

Nancy dijo...

Apapachos, muchos. Aplausos, también.
Me conmoviste tanto, no se vale. Me toma tanto tiempo escribir poque me dejaste sin palabras, que mejor me callo.
Un besito también.

Wendy García Ortiz dijo...

:o(

Crisstina dijo...

El martes estuve en el Df...fui a vivir una historia, una de esas que seguro escrbiré, en donde preguntaré con la misma insitencia que tú: ¿te acuerdas?

ojalá, ojalá que se acuerde...

tus letras como siempre conmovedoras.

va el abrazo
criss

Miss Trudy dijo...

Nostalgia pura.

Sub-UrBaNa dijo...

LM dice que lo que se escribe no se olvida, lo que se vive sí.
Con que no era tu aniversario...me voy a comer pasas.

David Lepe dijo...

Gooood my friend. Ahora escucharé Let down, de Radiohead. Gracias.

Vania Vargas dijo...

¿Encontraría a Claudia?...: pregunta cortazariana. Me gusta el texto, sobre todo por esa su gran capacidad de dejar verlo todo tan claro: el lugar, la soledad, la nostalgia.

A do outro lado da xanela dijo...

Impresionante.

Cuando llega el momento final y descubrimos que hemos sido vencidos, no queda otra sino esa sensación en el cuerpo.

Encender un cigarro y emborracharse en cualquier sitio puede ser una buena forma de capitular y reconocer la derrota... Aunque hacerlo en una ciudad que tanto nos evoca, puede tener hasta ciertas connotaciones masoquistas, por el hecho de intentar olvidar lo obviamente imposible debido al escenario y a las circunstancias.

Todos tenemos nuestro lugar maldito...

Te cambio tu México por mi Madrid.

Beso!

La maga dijo...

El magnífico José Arce, en su estancia en París escribió un cuento sobre un hombre que solía recibir cartas, hasta que su buzón quedó lleno de telarañas y no le llegó una carta más. Un día, encontró una tarjetita con las siguientes 2 palabras:

¿Te acuerdas?

Me recordó muchísimo a esta historia.

LaCiEgakEtoMafoToS dijo...

mexico df... enorme ciudad...

muchas cosas caen a pedazos... en pedacitos...

hermoso texto... hermosoo!!

muchas gracias!

Prado dijo...

Saludos a todos. Gracias por su generosidad. He leído cada comentario. Abrazo.

DIANA dijo...

Estimado Prado...

y que fue a hacer al D.F.?? si se puede saber...además de recordar, claro...
Esa enorme ciudad que de solo pensarla me trae también gratos y otros dolorosos recuerdos...

Fijate que creo que yo estoy tan distante del D.F. como tu desde Guatemala...!!...cuanto tiempo permaneceras por México??

Sabes...te dejé una encomienda en uno de mis post pasados...solo pretendia conocerte un poco mas porque a veces te me antojas como un misterio...

Abrazos!!

A dijo...

y entre millones que nunca confundiria contigo

Besos individuales
A.

Blanca Estela dijo...

Un pequeño regalo en el día de tu cumpleaños aqui en mi escalera. Sobre cosas que se tuvieron guardar....
Gran abrazo pal Norte

paola guillen dijo...

totalmente cargado de emociones y sentimientos.