25.4.09

aguacero


Ayer llovió. Caminaba fuera de la oficina cuando cayeron las primeras gotas. Luego fue una llovizna que terminó por convertirse en aguacero. Olía a tierra mojada. Tuve que ir a una reunión y no pude ver a la gente meterse a los almacenes para no empaparse. Tampoco pude ver a los motociclistas esconderse bajo los puentes, fumar desde un balcón, ni caminar bajo el aguacero, porque estaba con la corbata puesta, añadiendo azúcar falsa a mi café. Y claro, también estaba pensando en ella.
Y cuando finalmente la vi por la noche, toda la ciudad seguía estando fresca. Con un tráfico de los demonios, pero absolutamente renovada. Todas las calles se limpian cuando llueve. Los árboles empiezan a recobrar su color. Hace años viví en un edificio de apartamentos rodeado de un bosque. Nunca logré contar cuántas tonalidades de verde podías ver en el invierno en las hojas, ni las infinitas formas de las ramas. El silencio de las tardes y el ruido de los pájaros por las mañanas. Son ruidosos los pájaros. Debes vivir una vida sana para poder convivir con la naturaleza.
Es decir, tener el corazón listo. Como para tomar su mano y saber que es lo correcto, el lugar y tiempo justo donde quieres estar. Que le da sentido al primer día de lluvia, el habernos visto de nuevo. Es decir, haberme encontrado otra vez, con esa espectacular forma de ver el mundo, mientras un rebelde mechón de pelo le cae por la frente ocultando la maravillosa forma de sus cejas. Claro, con eso. Con su olor y con el sabor de su boca. Un dejo de ron, de limón y azúcar. Tropical y cálida como el día en que la besé por primera vez.
No quería desprenderme de ella. Su espalda cabe perfectamente entre mis brazos. Pero vamos, tenía que irse y yo quedarme como un huérfano en una calle oscura, pisando el pasto mojado. Avanzando luego en el auto por encima de los charcos.
Llegué a casa y me encontré con unos policías fumando mientras charlaban de sus compañeros abatidos a balas por unos narcotraficantes. Fuera de la puerta de casa, los restos del árbol recién talado me recordaban que al amanecer, el sol violaría sin pudor mi ventana. Me refiero a que me topé con el cúmulo de cosas sobre las que debería tratar este post. Pero cuesta trabajo sentirse desgraciado, mientras no te puedes borrar la sonrisa y el sabor de una boca que a penas empiezas a conocer.

18 comentarios:

Becca dijo...

a mi me encanta el olor de la lluvia... el olor que deja al chocar con la grama
Tengo la bendición que en mi oficina tengo una hermosa vista hacia un jardín y siento ese olor espectacular

Abril dijo...

Ayer me moje porque me salgo de ese edificio grandote a la hora del almuerzo con tal de huir un poco de todo. Y por la noche en el balcon del apartamento mientras fumaba un poco me sentia rara entre tanto arbol... que mejor apague el cigarro.


Pero esa lluvia que me dejo humeda al medio dia... ha humedecido tambien un poco mis noches.

Saludos!

María Andreé A.C. dijo...

Bonito tu cuento. De hecho hablé con la que pareces haber vivido eso y me ha dicho que has cumplido al pie de la letra lo que tiene en su descripción de profile de Blogger. Pregunta si lo has planeado. Pregunta también si tienes más lunares, incluso pregunta si habrá más noches con esos aguaceros y su simbología.

Extrañamente pide tu respuesta en un ave mensajera.

Espérame en Siberia dijo...

Todo tu post se reduce a los estragos de la lluvia. Me parece que siempre, la lluvia moderada, nos hace bien. Como bien dices, nos refresca, pero no tanto en lo fìsico sino en lo interno.
Es como si nos lavara por dentro, ¿no?

Muà.

Nancy dijo...

No lo digo, pues. Tienes un jardín de palabras, un hermoso mercado de flores con las que inventas caminos que recorremos de tu mano. Qué lindo.

PROSÓDICA dijo...

Muy buen clima para volar, Aviador. Y es de aprovechar los meses de invierno que hay... aunque luego igual, viene el viento que tanto me gusta. A mi me gusta mucho la lluvia y su relato me hizo recordar una buena empapada que me di con alguien hace algún tiempo.
Sígase Mojando mi buen amigo, eso sí, tráigame un souvenir chilerón de las nubes, ¿vale?.
Abrazote

satira dijo...

buen sentimiento es como vibrar

Quillén dijo...

Me encanta que te cueste trabajo sentirse desgraciado... así debe ser! Hay que saber disfrutar de las sonrisas imborrables y de los besos de estreno. El amor, el amor, el amor...
Adoro la lluvia. Es sedante.
Cariños!

۞ lu ۞ dijo...

la lluvia tiene la capacidad de revivir casi todo!!! solo hay ke dejarse invadir x el aire frio y las gotas de agua, para luego evaporarse de nuevo con el sol,

un abrazo,

suresnortes dijo...

leí en un comentario... que lindo eso de "los besos de estreno", suelen ser encantadores...

lindas tus historias que todos compartimos!!

David Samayoa dijo...

La caida del imperio verano, y la subida del imperio invierno, el imperio de la sombra, del renacimiento, de la tristeza fria y humeda... los recuerdos mas tristes serán asociados a una lluvia... nadie recuerda algo triste con una cumpula soleada...

Yo estaba distraido con una cerveza en la mano, pensando en una mujer que realmente no me deja descanzar, cuando pense que estaba llorando, era una gota del cielo, alguien mas lloraba por mi...

Johan Bush Walls dijo...

siempre he pensado que esa palabra está mal empleada, a quién se le ocurre ponerle a la abundancia de agua que cae del cielo: agua-cero.

Salú pue.

Prado dijo...

gracias a todos y todas, ahora me refiero a cada uno por su nombre, sólo me desocupo de las tareas mundanas. Abrazos repartidos equitativamente.

paola guillen dijo...

lindo post!!!
aunque a mi el invierno y la lluvia no me gustan me da como melancolia.. jejjejeej

Prado dijo...

El olor de lluvia tiene que ser de mis favoritos Becca. Mi oficina da a un patio lleno de autos y cosas viejas, no es natural pero si interesante.

Los beneficios de un abril lluvioso, los árboles que no dejan fumar y los edificios grandes. Las caminatas bajo la lluvia son aconsejables consecutivamente. Abril.

Ya envié el ave mensajera María Andreé, pero no sé si llegue. Desconfío de los gatos.

Si lava, la lluvia, lava, Esperame en Siberia.

Me siento agasajado cuando tantas flores veo para mí, querida Nancy, un abrazote.

Mejor clima no hay Prosódica, te lo aseguro con souvenir en mano.

Claro que vibra, late, Sátira.

Quillén, qué te digo fuera de este suspiro que sale natural!

suresnortes, claro, que son lindos los besos de estreno, perfectos, torpes, dulces, nerviosos.

Es todo para todos, la lluvia, tristeza o alegría, vaya pues estimado David.

No se le nota mucho la melancolía estimada Paola, eso me alegra. Saludos.


MÓJENSE TODOS, CUÍDENSE DE LAS ENFERMEDADES, QUE ESTÉN BIEN.

Estrada dijo...

Relacionar hechos de la naturaleza a seres amados es una inevitable arama de doble filo.

Iris dijo...

Con la lluvia siempre recuerdo el final de Blade Runner, cuando el replicante dice lo de "he visto cosas que ninguno de vosotros creería, arder naves en llamas más allá de Orión [...], todas esas cosas se perderán como lágrimas en la lluvia... es hora de morir" y ahí es cuando lloro yo, cuando entre la transparencia azul del agua aparecen las alas de la paloma a cámara lenta elevándose. Tu cuento es así, maravillosamente atmosférico y sentido.
Gracias, Prado, amigo.

El Vigilante dijo...

El instinto animal... No hay como eso para sentirse orgulloso. La presa vulnerable después de la monumental cogida. Pareciera machista esto pero esta muy lejos de serlo. Es instinto animal puro.