1.8.10

Si el domingo te encuentra pensando en flores naciendo de tu pecho


Odiaba las canciones que sonaban en la radio. Patéticas, eso eran. A penas me podía concentrar. Ideas violentas. Días duros. Soy un tipo rudo y en cinco minutos tiraré una puerta. No debo escuchar la música. Pilotos. Los choferes oyen esas cosas. Piensan en sus mujeres. Son tipos románticos e incomprendidos. ¿No puede cambiar la radio? pregunto. Y dice que no.
Rodrigo va adelante, con el piloto. Le pregunto: ¿alguna vez has ido a Izabal? Él me mira. Se ríe. Contesta: sí, una vez. Un amigo tiene una casa en Río Dulce. Me quedé a dormir en la hamaca. Nunca había visto tantas estrellas por la noche. Eran miles. Estaba oscuro. Me pasó algo increíble: a media noche, tres caballos salieron de la nada; pasaron corriendo a mi lado, a la orilla del río. Dos grandes y uno pequeño. Como una familia. Rarísimo.
Volvimos al silencio. Amo los caballos. Lo he dicho muchas veces. Me gustaría que el petróleo se agotara. Volver a los barcos de vela y los carruajes. Las calles devolvérselas a los equinos. Sin canciones cursis. Sin pilotos que extrañan a sus mujeres, mientras hablan de fútbol.
A veces siento como si la noche no terminara. Y que debería de huir en medio de la nada.

11 comentarios:

Maru Luarca dijo...

Qué se acabe el petróleo. Todititíto. De vuelta a las silenciosas noches estrelladas y al sonido de cascos de caballos. Pero ¿qué sería de nosotros sin ridículas canciones cursis, para rendir homenaje a nuestra manía de cortarnos las venas con galleta?

Prado dijo...

es que las hay de cursis y las CURSIS. Ese piloto oía a Vicky Carr. Eso es un delito en dieciocho países y tres continentes.

Alvaro Montenegro dijo...

Por ahí dicen que bueno y breve, dos veces bueno. Me llega la nostalgia, porque tiempos pasados siempre serán mejores, quizá porque había menos gente... y menos televisiones. Leí tu libro... pelado mano, pelado. Cuando te vea te voy a dar mis comentarios pero al leerlo sentí cada palabra como un puño que se cerraba en medio de mi pecho. SATANAS CABALGA MI ALMA!

Prado dijo...

Buena onda Álvaro. Que te la estés pasando de maravilla. Destrozá la facultad. Salud.

Engler dijo...

El título. Todas las demás palabras es patear a mansalva, con alevosía y premeditación... casi parece un juicio sumario para la pobre Vicky Carr

Abrazos bróder!

Prado dijo...

Pobres los que oímos a Vicky Carr! Saludos Engler.

Pirata Cojo dijo...

Ni pronunciar la r podía la señora, que vamos a hacer, el romanticismo enlatado vendía y vende, que se acabe el petraoleum, pero que no inventen otra cosa más contaminante vos, si no a las mismas, saludos.

Anónimo dijo...

Ya me imagino que iba oyendo a Manzanero y Julio Iglesias el chofer, ja ja! Yo estaria por tirarme de las ventanas. No creo que dara tiempo a que se acabe el petroleo. Acabaremos con el mundo tal cual lo conocemos antes de eso. Ojala nos sobrevivan los caballos ...

Trudy

Mario René dijo...

Vicky Carr, está fuera de categoría; un delito flagrante...

cuando se acabe el petroleo, empezaré a usar el carruaje que no tengo... pero cuidado, tarde o temprano los choferes brotarán de nuevo, extrañando a sus mujeres y jugando a ser dt de futbol.

saludos.

Fabrizio Rivera dijo...

Dr. Prado: 1)ojala que hayas tirado la puerta y agarrado a algun tipo que lo mereciera. 2)me gusto la idea entre el radio y los caballos, solamente no me gustaria ver las calles llenas de escremento de equipo. 3) cabron! que buen post.

Un abrazo maestro Prado.

Byron Quiñónez dijo...

Vicky Carr no es nada. Prefiero escucharla todo el día en lugar de una estrofa de Ana Gabriel. Eso sí debería ser penado con muerte a garrotazos. Siempre lo he dicho: DJ Chofer tiene pésimo gusto.