23.8.10

Bicicleta

Las oficinas de la corte están llenas. Son oscuras y no lo digo como una forma de decir tristes, sino como una manera de decir terribles. No tienen suficiente luz, no hay ventilación, no hay baños. Hay bancas de madera apolillada, colocadas sobre los pasillos mal iluminados por lámparas de luz blanca, lechosa, que se derrama sobre los presos, los deudores, los despedidos, los cesantes, los agrios demandantes. Hay diminutos cubículos sin sentido con torres monumentales de papeles. Hay cuatro ascensores donde la gente sardina se sube y huele a democracia. Un ciego que saca fotocopias, un café que sabe horrible, un sótano con una mazmorra. Estoy yo, a las tres con diez, del viernes, esperando una audiencia, con los audífonos puestos; mirando de reojo a las señoras canosas, con vestidos largos, zapatos sucios y manos ásperas que aguardan por sus hijos engrilletados. Ellos suben del sótano a sus audiencias, para que les den la cárcel o la muerte en una acera, lo que venga primero y hacerse los rudos ante los abrazos de sus madres, sus hermanos, sus primos, las novias con pantalones apretados. Miran con desafío a los fiscales, como yo, da igual, no escucho nada, sólo la música en los audífonos; y ésta, es una tarde terrible: todos los presos tienen madres. Todos lloran. En las bancas, cubriéndose de lágrimas y de leche de luz blanca sucia, como luz de matamoscas. Tengo ganas de pasearme en bicicleta. De volar una cometa una tarde de domingo sintiendo el olor a pasto. De pensar en cómo será el mundo, cuando todos seamos niños. Pero lo dejo para otro día. Es hora de la audiencia.

9 comentarios:

Ana González Ewens dijo...

Terrible eso de las cortes...a mi me tocó una donde los jueces afortunadamente sabían leer y escribir y conocían las leyes como la receta de un pastel (de la fiscal no puedo decir lo mismo es más, no puedo decir nada que valga la pena decir): ésto aquí, ésto allá...pero el sentido común y la lógica brillaron por su ausencia todo el tiempo...sólo 5 años. Por otro lado conozco profesionales que no sólo saben las leyes sino son seres humanos excelentes que su cultura la demuestran hasta en las expresiones que usan para referirse a ésto o aquello, héroes inconclusos que pelean por llevar al culpable hasta donde el juicio de los otros permita y por liberar al inocente que es culpable hasta que se demuestra lo contrario...un abrazo querido Prado, tú eres de los menos pero que vale más...

Prado dijo...

Gracias. Un abrazo Anita, enorme.

David Lepe dijo...

poesía de la áspera, Julio

A do outro lado da xanela dijo...

Ganas de estar en cualquier otra parte.

Beso!

Engler dijo...

Si decidís dejarlo todo y necesitás una bicicleta, cerca está mi casa y ahí siempre hay una. Ojalá siga habiendo poesía de esa que te deja mudo cuando seamos niños. Debería ser una promesa. O tal vez ya no sea necesaria... con pastos verdes, creo que no...

Un abrazo...

Mario René dijo...

hasta las cosas sórdidas puden decirse de bonita manera; ésta es excepcional.

saludos

Yuri Taikatsu dijo...

si pues... es increíble lo mucho que cambian las cosas y eso que seguimos parados sobre la misma acera. la pobre bicicleta se quedo sin cariño :( saludos Prado!

Prado dijo...

Gracias David, un abrazo.

Gracias ADOLX. un abrazo hasta España.

Buena onda Engler, gracias. Un abrazo.

Gracias Mario, ya sabes como es tribunales. Un abrazo.

Gracias Yuri, Saludos, un abrazo.

carolina dijo...

Las tres y diez me recuerda a una historia de Benedetti,hora de salir corriendo!