6.1.10

Navegante

De niño quise ser pirata. Sobre todo al ver esa película que con el tiempo sigo amando: Los Goonies. Las aventuras que prometía hacerse a la mar, sin destino fijo, sino donde estuviera el tesoro me parecía sensato y necesario. Pensar en los valles de olas esperando a que las montara en un viejo barco de madera que cruje de alegría mientras avanza. El olor de las velas. Eso mismo quise sentir, cuando el último día del dos mil nueve me hice a la carretera por la tarde. Rumbo a Quetzaltenango. La autopista desde el inicio estuvo vacía. Y una vez internado en esas inmensas montañas boscosas, la última tarde de la década empezó a morir. Es mi hora favorita del día: el cielo naranja, azul, celeste, rojo. Las bandadas de pájaros. Todo en la tierra es una silueta oscura y me siento parte de una ilustración, un cuento que va dictado por mis palabras en un libro que no conozco del todo. A la orilla del camino, mientras avanzaba entre la misma nada agreste, decenas de niños fueron apareciendo, agitando sus manos mientras pasaban los autos. Al principio pensé que era una casualidad, luego descubrí que no: habían cada vez más niños saludando. Decían adiós. Pensé en las infinitas posibilidades que los motivaban: se me habría pinchado una llanta, me avisaban de un accidente o era una costumbre que desconocía. Pero luego tuve mi respuesta. Los niños estaban allí porque esperaban que les regalaran juguetes. Eran niños campesinos, con mucho frío y caras enlutadas agitando sus manos en pequeños grupos o solos. Y el dos mil nueve seguía muriendo hasta transformar las manos de los niños en parte de la ilustración donde yo habito.
El último de ellos, estaba apostado al inicio de una curva en la cima de una montaña. Tras él, un vacío de colores pastel ejemplificaba el infinito. Luego tomé la curva y se vino la noche. La luna llena iluminaba ahora las montañas. Su brillo intermitente me perseguía, escondiéndose tras las colinas y los árboles al lado de la carretera. Eran casi las siete. Pensé en mi hijo. Lo imaginé diciéndome adiós. Entonces sentí que todos los niños de la carretera eran mis hijos y supe que Dios también es un tipo triste, porque sus hijos lo son a veces. Pero también es un tipo feliz. Y seguí manejando.
Divisé una especie de bóveda atravesada por la carretera. Yo no sabía de qué se trataba al inicio. Sólo pude ver a la luna ocultarse de pronto. Dentro, la oscuridad fue un largo abrazo donde mi barco navegó, crujiendo, izando las velas. Esperando a que amaneciera un nuevo día para mis hijos, para mí y para el mar que me acaricia con la brisa.

26 comentarios:

mariomarch dijo...

la pirateria es una gran cosa, a veces es la única manera de sentirse libre y trasgresor. El mar de la carretera en las montañas de occidente es sitio propico para piraterar...

felicidades en 2010

LaCiEgakEtoMafoToS dijo...

Un abrazo a principios de año... Prado... uno calido...

David Lepe dijo...

linda carta al barbudo. Hey, tal vez Él también quiso ser pirata...

Fabrizio Rivera dijo...

Yo he recorrido ya a mis treinta y pico de años, tantos kilometros que tengo la pupulia quemada de casi la misma imagen, y deberian de pasar otros miles mas, para escribir estas concluciones del camino. grande Prado!!! una y otra vez me quito el sombrero.

Feliz 2010!!

Prado dijo...

Igual para usted Mario, que le traiga emoción el dos mil diez.

Alejandra, gracias por el abrazo y la continuidad de tus fotos. Un abrazo enorme para ti, también.

Seguro era pirata pero encalló en el polo, David. Un abrazo y qué genial lo de la presentación de Bianchi.

Un abrazo para vos Fabrizio. Que este año nos traiga días emocionantes. Y que las noches sean igual, suerte en tus viajes.

Dice J. Drexler que lo importante de un faro no es la luz sino los doce segundos de oscuridad. Le creo.

Un abrazo enorme para todos.

David Lepe dijo...

Gracias Julio. A ver qué tal nos va... un abrazo.

Julio Serrano Echeverría dijo...

TE han dicho que cuando le das click a la onda de los comentarios te encandilás masacre, contraste violento negro blanco.. aaaaa mis ojos!!!

sí vos, esos niños saludando son impresionantes, pero cuando pensás que quizá no te están saludando sino despidiéndose y pensás que el que va en movimiento sos vos y que la noche está enfrente, pues sigue siendo impresionante pero de otro modo...

abrazo puesn

Prado dijo...

Va ya lo arreglé pues, mirá como pienso en vos. Un abrazo y esos niños son matadores.

Blanca Estela dijo...

¿Cómo será ser un pirata Jubilado?
(conocí Quetzaltenango!)
saludines

MitsukO dijo...

Muy buena entrada para terminar el año :D Pude imaginar los paisajes y demás, el camino a Xela es hermoso, más si se viaja de tarde :D...

¡Saludos y éxitos en-durante este nuevo año, qe se pinta de blanco para colorearlo y darle vida ;)!

Andrea dijo...

Como diría Mafalda: Y ahora como me pongo la curita en el corazón?. Abrazo Prado.

Distópica-451 dijo...

precioso
te seguiré visitando =)

Miss Trudy dijo...

Si hay un Dios, no concibo como puede ser sino un ser triste, con tanto sufrimiento en este mundo. Pero cambiando a cosas más positivas, como los niños saludando, yo también los he visto y me digo, será por âmabilidad ... o por aburrición? Como sea, son simpáticos.

Xander dijo...

Los Goonies.

Mientras que todos sus amigos vivían mil y una aventuras, al pobre Chunk le tocó estar amarrado a un monstruo con orejas de elfo y cara de Quasimodo.

Acaso no hay justicia en este mundo?

Nancy dijo...

Independientemente de tu narración que siempre es un gusto leer, saborear... disfrutar, me hiciste recordar cuando era niña y jugaba con mis hermanas a ser piratas y a desenterrar tesoros. Ya contaré algún día de un tesoro muy especial que encontramos, jajajaja y que terminó en involuntaria borrachera.
;o)
Gracias por tus relatos, que invitan a soñar.

Prado dijo...

El olor a salitre no te deja jubilarte, Blanca Estela. Seguro. Conociste Quetzaltenango? es fantástico. Un abrazo.

Gracias Mitsuko. Un abrazo enorme para ti también , que disfrutes el año.

No lo sé, Andrea. Si hubieran el mío estuviera lleno de ellas. Abrazo.

Gracias Distoptica, bienvenida cuando quieras.

Trudy, parece que los niños salen a saludar para que les des un juguete. Eso es. Y es una imagen con múltiples interpretaciones. Es hermosa.

Xander, claro que la hay: Chunk se hizo íntimo amigo del hombre de orejas de elfo. Es más, le pidió a sus padres que lo adoptaran mientras comían pizza en la playa. Los dos amaban tanto el chocolate! hay justicia.

Nancy, esa historia no me la pierdo. Seguro que no. Gracias a ti por leerme. Un fortíssimo abrazo.

amigos, amigas, los quiero.

chau.

paola guillen dijo...

Nostalgia, sentimiento triste...
eso senti

buen post como siempre tiempo sn leerte cuestiones de tiempo pero siempre cuando puedo te visitooo saludos y q este año 2010 sea un mejor añooo

RosaMaría dijo...

Un relato tierno y algo doloroso, mis ojos bañan las lentillas con un poquito de agua salada que no llega a cuajar. Un dulce post con una hermosa foto.
Contame algo de la Laguna de Amatitlán...
Un abrazo afectuoso.

Lena dijo...

Yo amaba esa peli.

La sigo viendo porque (afortunadamente) mi Pez Fruta también la adora.

Qué foto tan espectacular has puesto de cabecera..qué envidia me da...aquí llueve y llueve.

Feliz 2010, Prado...!

Reabro mi blog...

Un beso!

Anónimo dijo...

Ese que comentas es mi camino de cada mes, recorrerlo después del Mitch o el Stand fue perturbador, como diría V. "hoy he visto a mi patria desnuda"
Saludos Prado, seguí narrando, es la única forma de esquivar la locura y el olvido.

More Baker dijo...

QUé hermoso relato, Julio. Ese final estuvo poéticamente magistral.Precioso!!
Un poeta de esta tierra mía,escribió alguna vez que "cuando uno tiene un hijo, tiene todos los hijos del mundo"
Tan cierto es!
Abrazos, querido.

satira dijo...

me gusta la manera en que describis el paisaje que he visto muchas veces , la belleza es triste a veces y me gusta la manera en que te mordes los dedos y lo pones todo en palabras ...

un saludo

A do outro lado da xanela dijo...

Hay momentos de conexión con el mundo tan fuertes que nos vapulean durante meses...

beso!

...engler dijo...

Siempre voy un paso atras...

En los recién pasados dias anduve por aquellas otrora fantásticas tierras donde navegada de niño... Solo que ahora en donde hace años jugaba a la pelota hay un enorme centro comercial y donde había trigales con maravillosos colores amarillos casi fosforescentes por los que me extraviaba cual conejo hay un mac, agencias de carros y ventas de no sé que cosas... Esas cosas sinónimo de desarrollo... dios también estaría triste...

Y los niños, bueno los niños no estaban ni de ida ni de vuelta. Tal vez alguien ya les dió lo que esperaban... Tal vez fue este post...

Pero decia que siempre voy un paso atrás, tambien me mudo en las próximas semanas, asi que tus últimos escritos, (en eso si que voy demasiado, pero demasiado atras) son una especie de déjà vu del futuro...

Saludos...

José Manuel Díez dijo...

Hermoso blog con hermosos textos. Acabo de hacerme tu seguidor para seguirte más de cerca las actualizaciones!
Un saludo desde Extremadura!
JM

José Manuel Díez dijo...

Por cierto, Extremadura está al sur de España...
:-)