10.3.09

Función

Pasaban veinte minutos después de la una de la tarde. Estaba sentado en la barra de un bar, bebiéndome una cerveza mientras veía de reojo cómo Raúl hacía un negocio con una vieja estrambótica. Por eso mismo estaba ahí, para protegerlo. También por eso pedí la cerveza en botella: para estrellársela a la vieja en la cabeza si se ponía demasiado loca. Pero no puse demasiada atención a lo que hacían, porque la cerveza estaba demasiado buena. Era una Carlsberg. Su botella verde me hacía pensar en cosas frescas.

Al otro lado del mostrador, una mujer servía los tragos: unas pocas libras de más, pero balanceadas, un mechón de pelo que constantemente acomodaba detrás de su oreja y unos ojos que tuve qué adular. ¿De dónde eres? Le pregunté. Ella me contó toda una historia acerca de sus padres: un uruguayo y una venezolana que terminaron en Guatemala. La gente siempre me pregunta de dónde soy, me dijo, quizá sea por mi altura. No, no es por tu altura, repliqué, a pesar de que era bastante alta; la gente sabe que no eres de acá por la definición de tus cejas. La forma tan precisa en la que encajan con tus ojos oscuros es lo que te delata: no se ven ojos como los tuyos a menudo por aquí. Al terminar mi línea, pensé que había llevado las cosas a un punto de flirteo barato, pero no fue así: le gustó lo que le dije. Luego hablamos de su pueblo, e hice algunas observaciones sobre el bar. Había una escultura aborigen que retrataba a un tipo encaramado sobre los hombros de una mujer de pechos desnudos. ¿No te parece esa, una escultura machista? Le pregunté; ella sonrió y tomó la escultura, la puso de cabeza, colocándola al lado de las botellas de güisqui y me preguntó ¿así te parece mejor? Bromeamos un rato y me siguió sirviendo más Carlsberg heladas y lavando copas. En los ratos de silencio sólo nos veíamos. A la cuarta cerveza, apareció Raúl haciéndome señas para irnos. Pagué la cuenta y le dije a la cantinera que volvería enseguida, pero no lo hice porque Raúl me llevó a hacer mil diligencias lejos de allí.

Cuando anocheció, estando acostado en mi cama, pensé en el tipo de amante que soy. Concluí que debo ser uno malo. Pésimo. Estoy seguro de ello, porque para mí, los buenos amantes tienen una capacidad intrínseca para decir adiós. Comienzan sin problema otro amor. Yo no.

Cada adiós de los míos, que no han sido muchos, sino dos o tres, han sido prolongados y durante el tiempo que han durado, he quedado deshecho. Literalmente. Después de los dos amores que me marcaron tuve, necesariamente, que replantearme la vida. Así que después de ellas, ya no he sido yo, sino que soy otro. Es decir, ahora sólo soy una reconstrucción mía. Este que escribe, ya no es el que parió mi madre, sino un doblemente renacido en las camas de mis mujeres. Quizá sea porque con cada fluido que regalé a mis amantes, iba un trozo de lo que los curas que me educaron llamaban alma. Es decir: estoy jodido.

Hoy regresé al bar a buscar a la cantinera y a tomarme un güisqui; pero en su lugar, había un cantinero, así que sólo pedí el güisqui con hielo. Di dos sorbos a mi vaso y examiné el sitio, buscándola. Ni señas de ella. Luego, noté que la escultura que unos días antes había puesto de cabeza, había regresado a su sitio original: el hombre montado sobre la mujer. Había borrado todo de mí.

Pagué la cuenta y salí de inmediato. Eran casi las cinco de la tarde. Supuse que era buen momento para ver la cartelera del cine y meterme a una de sus funciones. Esta vez escogí una película romántica, incluso compré palomitas de maíz y una soda. Y mientras los personajes se juraban amor eterno, yo tragué mis palomitas con Fanta y por dios que sentí que algún día encontraría a alguien con quien compartir mis discos de jazz y los poemas que escondo en la alacena. Pero luego, la función se acabó y también con ella las palomitas y la soda y pude ver cómo las parejas lentamente se levantaban de sus asientos, se tomaban de la mano algunas, otras se abrazaban y se dirigían qué se yo, a sus casas, moteles o autos. Mientras que yo, sufría de regreso a casa, de una maldita compulsión por usar cada teléfono que tenía a la vista para llamar a esos dos viejos amores, mis dos mujeres, para que me saluden por favor a ese que fui, ese que no soy más y le digan que lo extraño.

27 comentarios:

maalexandra dijo...

a veces tambien me da la impresion de que soy una mal amante*

a veces la vida nos da una sola oportunidad* cuando volvemos por ella de nuevo el tiempo se ha cansado de esperar y la oportunidad a caducado*

me dio un noseque este texto* creo que me vi a mi misma con el guisqui en las rocas*

besosdulces]]

Crisstina dijo...

Por qué te leo y me veo...no debería ya pararme por aquí, si es que cada palabra siento que es una redundancia de mi, un pleonasmo, sólo que en masculino. Sin embargo seguiré regresando, y creyendo que como dijiste me hace sentir como si hubiésemos estado en lugares comunes…marcados por la misma tristeza…

Regresaré por mí un día de estos…

tus textos...inigualables.

un abrazo. Criss

José Joaquín dijo...

Muy buen cuento, de esos que son mis favoritos, en donde una anécdota te dispara una buena historia y dice más de lo que está escrito en letras.

Saludos.

PD: Una frase me parece que no va bien: "esos ojos se ven a menudo por acá". Creo que quisiste decir "no se ven a menudo".

Nancy dijo...

Se me hace vicio leerte. De verdad que eres bueno... cuando se acaba un texto me quedo como una niña a la que se le acabó el helado y quiere un sorbo más.
Uy, si los amantes se evaluaran como lo haces tú yo sería la más pésima de todas... puedo cantar como ¿Agustín Lara? Solamente una vez...
Jajaja, en fin, coincido con que quizá te faltó un "no" en la frase de los ojos.
Apapachos

El Aguafiestas dijo...

¿Tan malos amantes seremos vos?
Yo ya no voy a ver películas románticas al cine solo... a mí me afecta eso que te sucedió, de ver a las parejas levantarse y dirigirse a su destino. Me da envidia, de la mala.
Es un gusto leerte mano.

Espérame en Siberia dijo...

Pasa que la vida consiste en morirse y revivir varias veces. No es el cuento que nos enseñan cuando éramos niños.
La vida es una serie de despedidas, y es difícil adecuarse a ellas, pero con la costumbre se va haciendo más soportable.

Me enterneció mucho tu texto, sobre todo el final. No mucha gente es tan valiente como para admitir que quiere compartir las cosas con alguien; pero como leí en un blog que me gusta mucho: "El amor: ni diez años antes, ni diez años después. Llegará a su tiempo."

Y uno lo deja entrar cuando así lo decide. Al final, es eso: una mera decisión

Muchos cariñitos.

P.D.
Eres un excelente amante. Porque sientes. Y eso siempre será un buen augurio.

Johan Bush Walls dijo...

Sabe maestro, soy un metiche y siempre vivo diciendo cosas como la que diré a continuación.

El texto me gusta, pero me parece que está un poco descuidado, algo raro en usté. Claro que no es que tenga muchas cosas incongruentes ni repetitivas, solo es que uno se acostumbra a leer a alguien y que siempre esté bien escrito.

Salú pue.

Sub-UrBaNa murió atropellada dijo...

Y tu madre también nació otra vez cuando te parió, porque con ella, no un fluido, sino un pedazo salió a vivir. Terrible venir a vivir sin que a uno le pregunten. El drama del cine en soledá, pues te recomiendo salir corriendo apenas termine la película. Eso hago yo. Y jamás compro palomitas, sinó café. De esa forma evoco todos los cientos de café que nunca me he tomado con quienes más he querido.Otra cosa iba a decir, pero ya se me olvidó. Bon apetit, quizás.

LA TIGRITA dijo...

Con cada experiencia dejamos un poco de nuestra alma, te entiendo porque ya no soy la mujer que pario mi madre y aún estoy en la busqueda de ese verdadero yo, vamos a creer que el Universo no es del todo malo con nosotros y que en algun lado está la persona que nos aconpañará.
Te dejo más besos atigrados.
P.D: por eso es que a pesar de que me encanta ir al cine si no encuentro a mis amigas libres, porque de paso, debo esperar mi turno ya que todas tienen novio,ni me acerco, por más buena que sea la pelicula,es deprimente ver a todo el mundo emparejado :0(

A N D A L U Z Z dijo...

he vuelto Sr.Prado he vuelto...
Saludos.

Estrada dijo...

Cada día aprendo más de usted Prado, su texto me enseña a usar personajes y hacer que hagan lo que quiero.

No se quien fue en sus dos renaceres anteriores, pero me agrada conocer al que ahora vive.

Las parejas se van a cualquier lado y usted a su lapiz a contar la historia.. Siga escribiendolas

Prado dijo...

A VER, A VER, A VER:

Maalexandra: tomas güisqui? de cuál? yo sólo Jack Daniels. Ojalá te guste también.

Crisstina: ven cuando quieras y no te detengas. Yo, por ejemplo, veo cada dos minutos y medio tus fotos. La tristeza tiene una ruta universal y creo que nosotros la pasamos alguna vez.

José Joaquín: gracias por el comentario y por la edición, que es acertadísima. Este texto lo había publicado sin editar. A veces me comen las prisas.

Nancy: gracias, gracias, gracias. Eres tan dulce como el helado que describes. Un abrazo.

David: Gracias por el consejo. Pero debemos privarnos de la vida, o las cosas de la vida, por no tener pareja? he de defender el derecho del soltero. No me queda de otra.

Esperame en Siberia: seré un buen amante? no sé si sería sano preguntarselo a mis ex amantes. Creo que no. Testificarían en contra mía.

Maestro Johan: agradezco su observación, este espacio está abierto para que usted diga lo que quiera. Efectivamente, este texto no lo había editado, porque cuando edito, la razón manda y mutila algunas cosas humanamente imperfectas y sentimentales. Así que lo dejé así primero, con errores y todo, pero luego, no resistí y metí mano de las redundancias de las que usted habla. Gracias por leerme y por no dejar de ser shute.

Suburbana: Haces que ame a mi madre más. Ya no olvides cosas, mejor no recuerdes nada. Invéntatelo todo.

Tigrita: a mí no me deprime ver a la gente emparejada mientras estoy solo, es más lo único que pasa es que se resalta mi tristeza, se vuelve fosforescente.

Andaluzz: bienvenida.

Estrada: un consejo sano le daré, estimado amigo: no aprenda nada de mí si quiere vivir más de cinco años contando a partir de ahora. es más: no aprenda nada de mí si guarda algo de sensatez en su poética construcción.


SALUDOS PUES, ESTIMADOS AMIGOS, QUERIDÍSIMAS AMIGAS. SIGO LEYÉNDOLES MIENTRAS EN OTRA VENTANA VEO COSAS BIZARRAS EN EL YOUTUBE.

DELFIN HASTA EL FIN.

Espérame en Siberia dijo...

Qué bueno que te guste mi música =D

Muá.

Sub-UrBaNa dijo...

Prado!
Borré todo hace tiempo, no tengo ni un solo registro de nada. Ni una letra ni una sola canción, pero lo importante sigue igual. Yo también quiero a tu madre, no preguntes porqué. ¿Habrá llegado el sobre celeste dentro del otro sobre?
un abrazo

Maria Giacobone Carballo dijo...

Muy buen relato, detalles exquisitos... Te felicito!
Un maestro Zen una vez me dijo que nuestros mejores maestros son las perejas con las que compartimos el lecho, ellos nos hacen crecer, nos espejan... y asi es el devenir de nuestra historia... La soledad no es nuestro destino, pero tampoco nuestro castigo...Es esencial primero aprender a convivir con nosotros mismos.
Desde mi rincon venusino,
Besos,
Maria
http://www.recuerdodevenus.blogspot.com/

maalexandra dijo...

mejor 7 abrazos.. o es mucho pedir?

maalexandra dijo...

un viñedo... es una propiedad muy interesante..

suponiendo que cada uva es un abrazo y que estas a su vez procesadas dan ebriedad...

deben ser unos abrazos maravillosos entonces*

entonces pedimos al cantinero dos guisquis solos? o un par de copas de vino? *

maalexandra dijo...

crees que tenga esa suerte?

siempre he sentido debilidad por los rojos*

maalexandra dijo...

los tintos tiñen los labios*

pues si... siempre habia pensando en la referencia a la sangre mas no a los toros*

me gustan los chilenos tambien*

Espérame en Siberia dijo...

No sé. No pensé en eso de recurrir a tus ex parejas para consultártelo. A veces la almohada ayuda más.

:)

Andrea dijo...

Hay algo de melancólica esperanza en tu texto...Me encantó, volveré pronto por acá.Saludos

More Baker dijo...

Estoy que te abrazo, chico.Uno, por lo bien que relatas... y otro, por tu profunda interioridad.
Hay algo en ti que me recuerda siempre a Borges.
Abrazos, chiquillos. Sé que te quedas por mucho tiempo en los "adioses" Hay que salir. Quitarse el luto.

anamorgana dijo...

Me ha gustado, muy bueno. Es un placer leerte.
Besos
anamorgana

A do outro lado da xanela dijo...

Estoy en el que creo que es mi primer periodo de esos...

Se consigue salir de ellos?


O desearé haber nacido como una de esas que se enamora del primer tío que las roza con el pantalón para olvidarlo al día siguiente?

Dioses... qué desazón.

Besos!

Abril dijo...

Uy no!!!!!! por Dios!!! como me ha hecho de falta leerte..... me quede con ganas de mas.


Yo tambien tengo dos amores... por eso tengo un blog, es un tributo a lo que no pudo ser, pero tenes razon, con cada uno de ellos fui diferente. De hecho ahora soy diferente. Me gusta lo que fui.... vaya si no!. Tengo un amante en especifico que me recuerda cierta parte de mi vida que me encanta.... esa parte de mi vida la volveria a vivir... incluso con el trancazo que me meti cuando me dejo.


aaaaaaaah me dejaste pensando vos.!!!!

Allek dijo...

te dejo un saludo..

paola guillen dijo...

efinitivamente me gustan tus anéctodas!!

y siempre digo asi es la vida y asi suele pasar las cosas pero cuando menos lo esperes talvez tengas con quien compartir las palomitas o al fin y al cabo la felicidad no es estar con alguien!!