15.12.07

hotel


Tus medias rotas. No podía dejar de verlas y apreciar en ellas las formas de tus muslos ajustados y lo despreocupada que eras para vestirte. Tus zapatos de tacón, la manera de fumarte un cigarro, tus ojos negros, cuidadosamente delineados, todas prioridades para mí. De vez en cuando también le ponía atención al camino, cuando me aseguraba que la policía no me sorprendiera manejando y bebiéndome una cerveza. Íbamos rumbo al pueblo que tú habías visto en la postal que compramos frente a la clínica, donde te hiciste el examen del Sida. Te pareció bonito el lugar, y de inmediato me abrazaste y me dijiste que querías ir allí. Te abrí la puerta del coche y nos fugamos de aquél sitio. Con tus ojos llenos de felicidad viendo la carretera y tu voz desenfadada cantando todas las melodías tontas que sonaban en la radio. Y sólo nos detuvimos cuando estaba la noche bien puesta, en el único hotel de paso que encontramos. Tú te divertías viendo al hombre que nos dio la habitación y todo te parecía nuevo y encantador, incluso su peluquín mal puesto. Una vez apropiados del cuarto, hicimos el amor, como si tuviéramos dieciséis años y aquella fuera la cama de tus padres. Pero aquella, era una cama anónima, y con esas mismas sábanas se habían cubierto quién sabe cuantos viajeros de presupuesto corto. Ahora eran nuestras, y las marcamos con nuestros fluidos desenfundados. Luego de la sesión maratónica de orgasmos, quedé profundamente dormido, mientras tú te abrazabas a mi pecho desnudo. Desperté hasta el otro día, con ganas de seguir manejando otros setecientos kilómetros. Pero me topé con lo que mi madre llamaría un desastre y el código penal, un hurto agravado: mi billetera vacía, tus medias rotas en la cama y la habitación entera sin ti, ni un aviso de tu huida. Y me puse las botas y el pantalón. Pero no la camisa, porque me eché a llorar como un niño. Hasta que el ruido de la puerta abriéndose me advirtió que era un estúpido y apareciste tú con el desayuno. Y los emparedados de tocino los comimos en la cama y luego nos dimos un baño en la piscina. Estábamos desnudos, para el asombro de todos, incluso el hombre del peluquín. Luego supe que se llamaba Jorge, cuando pagamos la cuenta y llamó a la policía. Pero nada nos quitó la felicidad, Yessenia. Y seguimos viajando.


imagen: David. W. Dunlap

24 comentarios:

Andaluzz dijo...

Genial, me parece tus textos esa capacidad de describir las emociones , de observar los detalles,+ aun del ser que amas...esa genialidad de conocerte profundamente..
No he escrito porque no he tenido el tiempo de detenerme, quizas es hora de hacerlo :)
Saludos

Julio Roberto Prado dijo...

muchas gracias, andaluzz. me honra tu lectura.

Ruy Guka dijo...

Un muy buen viaje. Se hubiera metido el del peluquín a la pisicina con ustedes. Ay, sí, no es cierto.

satira dijo...

siempre me envuelves ... me encanta la idea de escaparse con alguien aunque solo sea mental esdo es lo de menos.


saty

Quillén dijo...

Todo un tema las mujeres no?
Qué suerte que terminó bien. Me encantan las historias de "carretera", todo puede suceder...

13lack dijo...

Por un momento pense que seria otra historia marca "se fue antes del desyuno y se llevo los cigarros con ella" final inesperado..me gusta


Besos

Julio Roberto Prado dijo...

las mujeres como tema literario son inagotables. es por el misterio de la concepción, es por sus formas, sus engañosas formas. Alabadas las mujeres, Quillén, Zapallina cuentacuentos.

Que si no era eso. 13lack. Besos.

Julio Roberto Prado dijo...

habrá que vivir de escapes mentales, sátira.

anamorgana dijo...

feliz navidad, que el nuevo año sea propicio. QUE SE CUMPLAN TUS DESEOS. BESOS
anamorgana

Cherrycola dijo...

me encanta como relatas!!!

psychoprincessmonik dijo...

Me gusta el relato, siempre es interesante la forma en que lo armas...y el final siempre inesperado...

JOHAN BUSH WALLS dijo...

Escribir, con o sin pretensiones literarias, lleva un proceso de aprender el oficio, de lecturas intensas, de darse cuenta que a veces los adjetivos sobran, que las palabras rebuscadas pueden hacer superficial un texto. Escribir sobre lugares comunes requiere un cuidado especial, porque ser puede caer en la trampa de sólo repetir, sin aportar nada nuevo. Un brillante ejemplo de como reinventar un lugar común es la película española Tesis, que nada tiene que ver con tu texto, pero me vino a la mente por el manejo del final. Te sugiero el ejercicio de quitar los adjetivos y quizá despues poner sólo los justamente necesarios, como dijo un tal Huidobro, el adjetivo cuando no da vida mata.

Julio Roberto Prado dijo...

gracias cherrycola

Julio Roberto Prado dijo...

lo mejor para ti, también, anamorgana. de verdad. que sólo cosas buenas te pasen.

Julio Roberto Prado dijo...

gracias psychoprincessmonik. te vi en el hi5.

Julio Roberto Prado dijo...

gracias por el consejo, Johan. Tesis es una película genial. El mounstruo sin el mounstruo. ahora bien, lo de Huidobro, no es una cita original de su merced. Anton Chejov, el maestro, le advirtió a Alexander Chejov en el lejano 1886 que se alejara de los lugares comunes como "el sol poniente, bañado en las olas del mar oscurecido, vertió su oro carmesí", o "las golondrinas, sobrevolando la superficie del agua, gorjeaban jubilosas". Y Ernest Hemingway, otro genio, resaltó entre las reglas aprendidas en su etapa periodística en el Star: ``Use short sentences. Use short first paragraphs. Use vigorous English. Be positive, not negative.''
Never use old slang. Such words as stunt, cut out, got his goat, come across, sit up and take notice, put one over, have no use after their use has become common. Slang to be enjoyable must be fresh. Eliminate every superfluous word as Funeral services will be at 2 o'clock Tuesday, not The funeral services will be held at the hour of 2 o'clock Tuesday. Avoid the use of adjectives, especially such extravagant ones as splendid, gorgeous, grand, magnificent, etc.
Don't say, He had his leg cut off in an accident. He wouldn't have had it done for anything.
He was eager to go, not anxious to go. You are anxious about a friend who is ill. He died of heart disease, not heart failure -- everybody dies of heart failure.''

JOHAN BUSH WALLS dijo...

Muy buena la cita de hemingway, por supuesto que no es una receta, pero si viene a ser un buen cosejo de alguien que sabía escribir. No concuerdo en lo de ser positivo, porque la literatura es para expresar las emociones, no importa de que tipo. Por otro lado, si logramos eliminar las palabras superfluas o grandielocuentes (jeje ese par los son), quizá logremos hacer un ejercicio literario que nos lleve a la sencillez, mucho mejor asi. Saludos.

Quillén dijo...

No me pareció que hayan sobrado adjetivos. Hay bastante pocos de hecho, lo que abunda es la acción y la frase adverbial (que modifica a las acciones)... Lo que Heminway recomienda es deshacerse de los cliches, de las colocaciones comunes (common collocations), pero no encuentro nada de eso en tu texto... En los míos sobran, un vicio profesional en pos de la naturalidad tan ansiada del traductor!

Julio Roberto Prado dijo...

yo me percaté de lo mismo, amiga Quillén, pero me pareció un atrevimiento de mi parte decirlo. Ahora bien, con la segunda afirmación que haces (esa confesión de tus supuestos vicios) me parece del todo falsa. Lo digo como buen lector

Anónimo dijo...

tus medias rotas, prioridad para mi.



maleja.



https://ventanillaspintadas.blogspot.com/

Alchemist dijo...

Ola.. k padrisimo neta k si se siente bien shido escapar.. una vez yo lo hice y la adrenalina a todo lo k da jeje saludos

Allek dijo...

esos pequeños lugares donde arropamos nuestros cuerpos.. y limamos nuestros deseos....
donde las sabanas queda el relieve de los cuerpos en mil movimientos.....

Gioconda dijo...

Genial!!!


un cuadro bohemio perfecto!


saludos!

Cel3ste dijo...

bravo!,bravo!...tus letras son un lujo para estas tierras virtuales... y nosotros afortunados por haber coincidido con ellas...