29.8.11

1.47 am

Las nubes se tragaron la luz tenue de la luna, cayendo sobre los techos de teja. El bosque de enfrente se sumergió en la oscuridad. Un vecino carente de toda habilidad para conducir, montó el auto en su arriate atropellando las flores que morían bajo los neumáticos. Trípoli ardía bajo el fuego rebelde. París se volvía triste, Viena permanecía pacífica. La luz gris parpadeante de un televisor encendido alumbraba las cortinas de una habitación en la casa del cerro. La refrigeradora iniciaba otro ciclo, la vecina de al lado taconeaba, la de enfrente tosía. La bruma nos ahogaba. El universo se expandía. Las sábanas olían a limpio, un pájaro se posaba sobre el techo , escribí un cuento sobre una batalla antigua. Estaba feliz, me tomé un vodka. Dios me sonrió el Diablo hizo una fiesta. Me descubrí otra cana del lado derecho, envejecía. Todo pasaba, mientras tú dormías. 

4 comentarios:

Miss Trudy dijo...

Ah si, esas noches de desvelo... suena cursi, pero una se siente sola con el mundo lleno de gente allá "del otro lado" y el universo inmenso más allá.

David Lepe dijo...

estos tus cuentos me llegan

Leyla Morenisky dijo...

Tanta alcantarilla oxidada y uno aquí sigue cantando cada vez más bajito

Mario Martínez dijo...

relato completo. madrugadas de insomnio que parece que no terminan nunca