20.8.07

por mal quiere la gente


Los domingos en la tarde son siempre la misma mierda: la angustia de la cuenta regresiva, musicales en la tele, tirar a la basura mis números de la lotería. Era domingo y mi cama me guardaba religiosamente, cuando mi descanso fue interrumpido por el siguiente aviso: C.L. había llegado a vernos (a Ana y a mí); así que bajé a la sala y lo saludé. C.L. estaba delgado a comparación de hace un año, cuando lo vi por última vez. Hablamos un rato y después le ofrecí algo de tomar, porque a C.L. le gusta el alcoholito y cómo le gusta a C.L. andar bolito. Él de inmediato aceptó la oferta pero también se me adelantó y me dijo que en el carro traía unas cervecitas y fue a sacarlas. Me contó que había ido a una fiesta, hacía como un mes, de una chatía que conocemos, por su cumpleaños. C.L. se encontró en la fiesta al Zancudo, un latinlover con el que coincidimos en un colegio ya hace más de una década. El pobre Zancudo siempre me reventó el buen ánimo, metrosexual, gordo, impertinente, una estrella del buen vivir. Brincón, el Zancudo, le gustaba aquello de instigar inocentes. Resulta pues, que C.L. había ido a la fiesta con su brother que está por graduarse del Adolfo Venancio Hall, de manera que su entrenamiento para recibir vergueadas estaba a tope. Así que, C.L. y su hermano jolito se divertían en la fiesta cuando, mi amigo, se acercó al diyei y con todo respeto, a modo de satisfacer sus gustos vernáculos le dijo: vos, ponete una de los tigres porfa, buena onda. El Zancudo estaba cerca de allí y arremetió contra mi buen amigo: que putas te pasa, pedazo de mierda, acaso pensás que esta mierda es fiesta de quince años, pizado, AQUÍ NO HAY COMPLACENCIAS. C.L. que siempre fue un tipo violento, halló excepcionalmente un halito de luz y paz que lo inmovilizó y lo motivó a la serenidad, diciendo: calmáte mano, no chingués. De inmediato, C.L. se fue a sentar con su hermano y el diyei no puso ni mierda de los tigres. Entonces oyeron música que no les satisfacía estéticamente hablando; mientras notaron que el Zancudo andaba con un su cuate, que a saber como diablos se llamaba el rey, pero que a todas luces, gustaba de comunicarse con los comensales a puro grito, anunciándoles cada cinco segundos, que andaba armado. No desaprovechaba oportunidad alguna, para enseñarles la pistola que traía bajo la camisa, metida entre el pantalón. Mientras tanto, la fiesta siguió y C.L. después de varias cervezas, tenía que ir al baño, porque ya la vejiga iba a reventarle todo su contenido sobre sus finas vestimentas. Cuando éste llegó a la puerta del W.C., aquella, permanecía cerrada con llave. Tocó insistentemente la puerta y de ella salió el amigo del Zancudo que andaba armado. Medía como un metro con treinta centimetros, el enano pizado, y aún así, sin importarle el porte de mi amigo, también arremetió en contra de él.: a la gran puta mano, no te podés esperar...C.L. no le dijo nada, lo quitó de enmedio y se metió al baño, porque por diosito que ya se meaba. Total que la fiesta ya se estaba terminando, cuando C.L. le dijo a su brother: vonós manito, que ya no hay güaro. Entonces ambos salieron a la calle, donde fueron por sorprendidos por el enano pistolón y el Zancudo, quien a su vez, dictaminó: mirá voz gordo de mierda, yo siempre quise romperte el hocico, refiriéndose a mi amigo C.L., PUES AHORITA ES CUANDO HUECO CEROTE, respondió finalmente mi amigo y a punto de tirársele encima estaba cuando el enano pizado peló el cuete como para empezar a plomacear a la mara, sin percatarse que tras él, mientras maniobraba su arma, estaba el hermano de C.L., quien gracias a su entrenamiento militar y una técnica depurada, le aplicó una llave que lo dejó sobre un capó de carro, desarmado y a merced de las violentas embestidas del jolito. Del vergazo que se pegó el enano sobre el carro, se encendió la alarma. El Zancudo, COMO SIEMPRE HA SIDO HUECO, se ahuevó cuando vio eso y le dijo a C.L. que se calmara, pero ERA DEMASIADO TARDE. El Zancudo estaba sobre el asfalto aprendiendo acerca del dolor, las fisuras y los politraumas craneales. En esas estaban, cuando salió el papá de la cumpleañera a calmar los ánimos. C.L. se incorporó nuevamente, y con el fin de lograr un mejor equilibrio, colocó un pie sobre el pecho del Zancudo que todavía yacía en el asfalto, y el otro sobre el suelo. Mientras tanto, el enano armado, todavía estaba recibiendo merecido castigo de parte del jolito. Después del respectivo sermón de parte del papá de la cumpleañera, C.L. atendió el llamado de paz del señor, y le dijo a su hermano que dejara de verguiar al enano. Entonces le quitaron la tolba a la pistola y se la devolvieron a su adolorido dueño, advirtiéndole antes, que con armas no se juega; y sin más, mi amigo y su hermano se montaron a su carro y se fueron a comer tacos a la zona 5. Estando allí, mientras pedían otra porción de tortillas, el teléfono de C.L. sonó y resultó ser la cumpleañera. Le pidió que regresara a la casa porque EL MULA DEL ZANCUDO NO TENÍA QUIEN LO FUERA A DEJAR A SU CASA, y como el enano de su cuate se había emputado, lo había dejado solo mientras aquél arrancó el carro y se fue hecho mierda. Y cómo son las cosas: C.L. y su hermano regresaron por el Zancudo y lo llevaron a su casa, riéndose de él, en todo el camino y de lo hueco que era y encima, de lo mula que era el enano pizado que también habían vergueado. Al Zancudo sólo le quedaba callarse, mientras disfrutaba del viaje más largo de su vida. La historia de C.L. me divirtió a lo grande. Digo yo: POR QUE A LA GENTE LE GUSTA SÓLO POR LAS MALAS??? y más importante aún: POR QUE PUTAS C.L., EL ZANCUDO, EL ENANO PISTOLÓN, Y EL JOLITO (aunque este último no tanto) NO MADURAN NI A VERGAZOS??, ya tienen treinta años, no chinguen, eso de andarse vergueando en las fiestas debió acabarse por lo menos hace tres lustros. Total: C.L. se fue después de tres cervezas, doce camperitos y dos idas al baño, y me dejó en mi casa, con un domingo menos, una sonrisa más, abrazando a Ana, mientras vemos en la tele, con cierta angustia, quienes son los nuevos timbiriches, todos punk, todos trogloditas.

2 comentarios:

Animal Nocturno dijo...

Tanta mierda para que el C.L. te hiciera huevo tu domingo con A.L. y S.B.; El Jolito sea un pisado que no madura ni a putas; El enano serote se le lleve de la Dinc y se haya ido con el rabo entre las piernas con una gran Berguiada; El Zancudo sea un hueco de mierda; Y YO DE MULA QUE ME TOME 20 MINUTOS PARA LEER ESTA MIERDA QUE NO TIENE SENTIDO.

Julio Roberto Prado dijo...

muestra de generosidad: querido animal nocturno, usted lee, según la información que refiere 54 palabras por minuto (ppm). De acuerdo con expertos, una persona promedio deberá leer 250 ppm. Aconséjole sin más método de lectura rápida.