3.5.10

Korn Guatemala 2010, Crónica

para Carlos
4U
Una multitud rodeaba el Estadio del Ejército. Finalmente veríamos a Korn presentarse en vivo. Era la tarde del domingo 18 de abril del 2010. Allan y yo compramos la primera cerveza. Luego nos lanzamos a la cola. Unas horas antes, había dejado a mi hijo en casa de su madre. Me dijo que yo soy su mejor amigo. Luego me preguntó si íbamos a ser niños por siempre. No supe cómo contestarle, sino con la verdad: vamos a ser niños, siempre.
Dead Bodies Everywhere
Al inicio de la enorme fila encontré unas amigas. Permanecí con ellas un buen tiempo y perdí de vista a Allan. Tuve suerte, nos dejaron entrar antes y no hice demasiada cola. Dentro, el escenario estaba dispuesto cercano a las gradas. El espacio para mi localidad era reducido, lo cual en realidad era bueno: vería de cerca al grupo. Todavía ensayaba la primera banda: Toba. Luego tocaron y estuvo bien. Una de mis amigas habló acerca de sus conciertos de adolescente. Yo recordé los míos. El primer amigo con el que escuché heavy metal fue Carlos. Nos volvimos cercanos en tercero primaria, en esa institución católica donde fuimos educados. Nos gustaba inventar historias acerca de un padre sin cabeza que recorría el colegio cuando habían pocos alumnos. Los otros niños nos veían aterrados. Leíamos. Nos entusiasmaba el apocalipsis, los cuentos tradicionales y el latín; cómo nos reíamos diciendo frases en latín en la fila antes de entrar a clases. Carlos era un genio para las matemáticas. Y así lo fue durante todo el colegio, hasta que le perdí de vista porque me botaron de esa cárcel. Pensé en mis amigos de esa época; ya dos están muertos. Al primero lo atropelló un bus cuando atravesaba una calle. Estaba borracho y recién salía de un prostíbulo. El otro, murió en un accidente contra un camión, en la carretera que lleva hacia el oriente del país. En su velorio sólo estábamos su hermana, dos amigos y yo.
Ahora con Carlos la cosa fue distinta: después del colegio algo le pasó. No logró salir del viaje a las drogas. Terminó en la calle. Lo sé porque alguna vez encontré a un amigo en común. Me dijo que lo había buscado por años. Lo encontró una tarde, caminando en harapos, irreconocible. Lo llevó a una casa de rehabilitación donde se quedó internado. Me pidieron que lo fuera a ver. Nunca fui. No sé por qué. Quizá fue miedo a preguntarme por qué yo no paré ahí también. O muerto.
Cuando Toba terminó, entró Extinción. Roberto Mora, el vocalista se lució. Tocaron bien, el moshpit estaba empezando. Compañeros de entre veinte y treinta años, eran quienes se lanzaban contra sí. Había anochecido y no había entrado la gente que permanecía haciendo fila afuera. Todo iba lento. Vendían cerveza, así que seguí bebiendo. Hacía calor.
Extinción dio lo suyo. La gente recuerda las letras de Mora y la actitud del grupo permanece intacta. Hay mucho de rabia en ellos. De irreverencia. Lo que uno busca en un grupo de metal. Era hora de Korn.
Here To Stay
Cuando Korn empezó, hablaba con Allan, que recién había entrado a la gramilla. La inconfundible introducción de 4U se empezó a escuchar en el estadio. Los músicos salieron y yo, me acercé al escenario. Busqué el inicio del moshpit. Dead bodies everywhere empezó a sonar luego. Fantástico: qué mejor bienvenida que esa afirmación. El país, con catorce o más asesinatos diarios, es un conteo de cadáveres eterno. Aquí es donde esta crónica pierde la línea: cuando los riffs exactos sonaron con todo, cuando la batería ejecutada a la perfección, y sobre todo cuando Jonathan Davis, ese maravilloso animal de la tristeza, apareció justo para pasear su rabia entre nosotros, yo me perdí por completo. Korn, suena fuerte. Letras impenetrables como un puño cerrado. Una voz absolutamente masculina y desgarrante al momento de los gritos, una historia terrible que les une. Un cantante, que ha tenido que suspender giras por la depresión. Es imposible que no me sienta identificado con ellos. Les puedo decir nada más, que canción a canción, la cosa iba mejorando. El vapor subía entre el público y el círculo donde estaba se iba abriendo. En el centro, sin razón ni lógica, nos embestíamos unos contra los otros en un baile con mucho de bestial. Y no me refiero a una cosa de machos, había mujeres también. Korn, daba lo suyo.
Did my time
Las canciones que tienen frases que me emboban sonaron: Freak on the Leash, Throw Me Away, Blind, Falling Away From Me, entre otras. Habían tipos que gritaban las letras con dolor. Y no es para menos, oyendo estas frases: A veces juego con el suicidio y está bien, a veces es lo único que calma el dolor; ... Cómo quieres que sea un buen hijo si me haces sentir como si fuera el peor? (una afirmación bastante acertada para un adolescente); Tengo una herida abierta que se cura con medicación, debería asumir que alguien me escucha cuando rezo?... ;Yo escogí este camino que también abandono, siento que la vida es la que me empuja, que la rabia es lo que me cambia, cumplí mi tiempo, oh dios! es la rabia lo que me mueve...
Agreguemos: guitarras distorsionadas. Un guitarrista poseído que escupe a diestra y siniestra. Un bajista que martilla su instrumento y lo hace sonar como el filo de un cuchillo afilándose, un baterista que pareciera tener ocho manos y cuatro piernas, y Jonathan, absolutamente frágil y derrotado en cada letra, gritándola como si ahí mismo se estuviera muriendo.
Bienvenidos al mundo del rocknroll.
Got the life
En el encore, Korn tocó Shoots and Laters. Esta canción tiene una introducción interpretada con una Gaita. Davis la toca. Cuando sonó yo me imaginé en un campo de batalla escocés. Entre las embestidas de los otros, los empujones, uno realmente flota. Hay algo tan básico en ello, que es imposible de explicar ahora que ha pasado una semana. Es más, creo que mi capacidad narrativa no llegará nunca a describir con claridad lo que sentí ahí. Sólo puedo decir, que entre los miles de rostros mal iluminados que iban pasando frente a mí, mientras estaba entre el caos del moshpit, pude distinguir las caras de mis amigos muertos. También la de Carlos. Donde quiera que esté. Estaban bien, todos. Teniendo quince años. Con su rabia e inocencia. Estaban vivos. Como yo. Éramos niños; lo seremos siempre. Dios nos lo dijo, tenemos la vida. La tenemos, Oh! dije yo.

15 comentarios:

Lucia dijo...

me encanta la cortesia con la que repasas la inocencia apremiante de la verdad que conocemos y lo que nos hace verosimiles ante el tiempo!!!

David Lepe dijo...

la tenemos pues, aunque a veces no sepamos qué tanto hacer con ella, o querramos hacerlo todo al mismo tiempo. Lindo lo de tu hijo.

Miss Trudy dijo...

Que viaje al pasado en el "here and now" del concierto. No queda duda que los muertos siguen con nosotros por siempre, y dentro seguimos teniendo un fantasma de quien fuimos en la infancia. Buen post.

Prado dijo...

Gracias Lucía. Tú estuviste ahí, sabes cómo fueron las cosas.

Es lindo ese niño, de verdad. Gracias David, al menos la comida post concierto compartimos esa vez con vos. Genial!

Eso mismo digo, Trudy. Un abrazo y gracias.

permiso, voy a pelar una naranja. Son ricas cuando anochece.

Gata dijo...

"Me dijo que yo soy su mejor amigo. Luego me preguntó si íbamos a ser niños por siempre. No supe cómo contestarle, sino con la verdad: vamos a ser niños, siempre".

Precioso. Gracias

Peter Pan(a) ;))
saludos

A do outro lado da xanela dijo...

Coincido con Gata.

Seamos siempre niños...

Prado dijo...

Gracias Gata, un abrazo.
Gracias Xanela. Seamóslo.

Engler dijo...

Hay algo mas que quede por decir?

niñez muertos tristeza depresión música... poesía...

Y la forma tal con que lo volvés todo un post extraordinario, y si verdaderamente tu capacidad narrativa no da para mas qué importa!

Ana González Ewens dijo...

Extrañamente niños...a veces como los de las películas de horror...pero niños al fin. Lo más sobresaliente y eterno: La respuesta dada a tu hijo. Me encantó.

Prado dijo...

Salut.

Gracias Engler, un abrazo.

Es la verdad Ana, no lo he dejado de ser todavía. Y mi hijo, estoy seguro que tampoco lo dejará de ser. Es hermoso.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Cómo te va Prado, buenas imágenes. Te mando un abrazo de niña, y podrías ponerte a quemar hormigas!
Leyla

Sergio Moya dijo...

Increíble cierre para tu narración. Me hiciste recordar la euforia de estar dentro de ese moshpit y olvidar los años que han pasado desde los primeros conciertos.

Anónimo dijo...

hahahahaha mano me moje con lo de la gaita!!! solo q la cancion se llama shoots and ladders...

Anónimo dijo...

i disculpa q me puse como anonimo pro no tengo cuenta aqui... fue la mejor mierda d mi vida ese toque KoRn... Exticion... Toba... lo mejor de guate + lo mejor del mundo!!

Prado dijo...

Buena onda. Corrección hecha, saludos.