17.12.08

Onetti, el ocio

La almohada, a mi pesar, me ha empezado a resultar incómoda. Llevo dos días echado. Me levanto únicamente para bajar por las escaleras y encaminarme al refrigerador. Luego, tomo las cosas empacadas que están allí envejeciendo lentamente. Debería dormir en un refrigerador. La gente del polo, envejece menos? Cuando tengo hambre meto algunos chorizos en el microondas. Miro hinoptizado como da vueltas el traste y espero hasta que me desee una buena comida. Luego coloco el traste sobre los otros trastes que están en el lavaplatos. Esperando a que deje mi estado onettico. Pero para eso falta mucho. O quizá no. En la puerta del refri hay puestas dos notas con lo que parece ser mi letra. Son dos recordatorios de pagos que vencen el día de hoy. Demonios.
Salgo a la calle y me quedo instantáneamente ciego. El sol brilla a más no poder. Me pongo los anteojos para el sol y salgo, tratando de caminar como si fuese un proxeneta del Bronx. Me gusta el estilo de los proxenetas. Quisiera andar siempre de trajes blancos y púrpuras y ordenarle a la gente que haga cosas con un bastón en cuyo extremo esté incrustrado el diamante que haga recordarle a todos que mando porque tengo dinero. Pero dejo a un lado la fantasía narcisista. Los pagos en el banco me recuerdan mi posición paupérrima. En fin, conduzco.
Hay obscenas filas de autos para entrar a los comercios. Detesto las filas. Y eso supone una tortura en el trópico. Acá para todo se hace fila. Para el médico, para el estadio, para los restaurantes. Hacer fila en un restaurante de comida rápida! vaya si acá tenemos una cultura burocrática. Y la gente en las filas se comporta con ciertos patrones. Estan los que hacen la fila ordenadamente, según el tiempo de arrivo. Están los que se quieren meter a la fuerza. Están los que hace la fila callados, están los que hablan, están. Están todos en la fila. Cuando llego finalmente al banco falta sólo una hora para que lo cierren. Y la fila es de cuarenta y cinco personas afuera del banco, según contó la hija de la señora que va atrás de mí. Dentro, habrá otras cuarenta y cinco.
Pasan los minutos y la fila no avanza. Los bancos están atestados de gente que quiere cobrar su aguinaldo. Para gastárselo ipso facto si es que no lo han hecho desde hace meses. Yo no quiero cobrar, quiero pagar. Pero debo hacer la fila para ello. La señora de atrás me ha dicho que va a dar una vuelta mientras, que le guarde su lugar. Creo que alguien ha encontrado una utilidad a mi existencia.
La señora ha vuelto con su hija sonriente. Dice que no va a hacer más fila. Que se va a "colar". Es decir que va a atropellar a quien le toque que atropellar, pero que va a entrar. Creo que espera una reacción mía. Algo así como hágalo. O hagámoslo yo los empujo por usted. Que se joda sola. Yo probaré suerte.

Han pasado cincuenta y tres minutos desde que llegué a la fila. Avanzó unos tres metros, de ahí, nada. Faltan siete minutos para que cierren. Estoy seguro que no voy a entrar. Pero permanezco. Soy un masoquista.

Falta un minuto para que cierren y un agente de seguridad sale a abrir la puerta. Yo estoy a escasos diez metros de entrar. La señora que iba detrás de mí, empuja a otras señoras y se mete a la agencia bancaria. Se inicia un desorden. Sale el guardia. Sale otro. El último se parece al negro que llora en el vídeo de Van Zandt. El que menciona Vegas. También quiere llorar.

Una señora bastante más pequeña que los guardias, regordeta y con el pelo bastante corto empieza a gritar. Dice que lleva una hora haciendo fila y que es injusto que no la dejen entrar. Los guardias la empujan para que no logre atravesar la puerta. Ella empieza a patear la vidriera del banco. Llora.

Los guardias bajan la persiana de metal del banco. La gente se empieza a ir. La señora está en crisis.

Es de noche.
Conduzco a casa.
Un tráfico espantoso.
Cuando finalmente llego, voy a la alacena, tomo dos latas de atún, un tenedor, mi botella medio vacía de Jack y subo a la cama.
Tiro la almohada.

24 comentarios:

Juan Pablo Dardón dijo...

buen texto. qué bueno que lees a onetti. saludos.

Fernando Ramos dijo...

Master Prado, me ha hecho recordar un poema mío, que de inmediato voy a postear en mi blog, inevitablemente tengo que invitarlo a que pase a leerlo.

Saludos

Lena dijo...

Qué bueno, Prado.

Me has hecho recordar cosas que dejé atrás hace mucho.

Y Onetti, sí.

En Guatemala, en tus ojos.

Y en la calle Zurbano, en Madrid, bogando en su cama, mirando el techo...

Seguramente también tiró la almohada.

Indicio único de vida dentro de tanta muerte.

Un beso fuerte!

Antón Abad dijo...

Es este un relato apocalíptico amigo Prado; creo que en sutuaciones como estas se gestan las grandes movilizaciones populares; sí, las masas empobrecidas salen a la calle... a comprar.
Menos mal que queda atun, el mejor amigo del hombre. A esto le llamaría un circunspecto:
Vivir al atún tun.

anamorgana dijo...

Muy bueno. Filas, creo que eso es universal sr Prado.
Alimentarse asi no se si le conducirá al estado Onetti, pero al médico seguro que si.
Beba un jack a mi salud ( yo no puedo, y no me gusta mucho), pero no se pase aunque vengas las fiestas.Besos
anamorgana

SuB-UrBaNa dijo...

Anoche dormí en el freezer.

la-filistea dijo...

Y si pasara que un proxeneta del Bronx, estuviera haciendo cola (fila) también le hubieran cerrado al persiana?.

Me sonó tan familiar eso de pagar las cuentas vencidas...

Saludos Prado!

Abril dijo...

Que tristeza ud. Yo no hago colas, oooooooodio las colas. Tampoco me cuelo... voy a horas estrategicas.

Creo que estoy cayendo lentamente al mismo estado que _Ud. ....

Excelente el texto, me encanto.

JOHAN BUSH WALLS dijo...

Detesto las colas y más a los colados, por eso celebro que ahora el internet permita hacer cada día más cosas que antes me obligaban a ir al banco.

Salú por eso.

PD.Ahora que me acuerdo tengo, en mi blog, un texto relacionado con algo parecido a un convivio.

maalexandra dijo...

yo me hipnotizo mientras el plato da vueltas en el traste :)

Nancy dijo...

Excelente texto... ¿Estás de vacaciones? Me identifiqué con eso de dejar los pagos a última hora, llegar al banco a última hora, regresar a casa resignada a pagar la cuota por mora...

Nancy dijo...

Felices vacaciones y muchísimas gracias por el enlace.
Saludos

LA GUERA RODRIGUEZ dijo...

Hola Prado...

fijate que pensé que los mexicanos eramos los unicos que teniamos esa caracteristica: dejar todo para el ultimo momento...jajaja pero veo que no estamos solos!!

Aunque hay algo que me quedó la duda: porque lloraba la viejita.? bueno, obvio que no le preguntaste, pero ps podria volver al dia siguiente a horas convenientes como dice Abril. o a poco son tan exagerados los intereses cuando no haces un pago el mero dia?? vaya que dá coraje.

Odio las filas, es patético!

Pirata Cojo dijo...

Paso a saludar amigo, te habla alguien a quien le toca ir con mucha regularidad a los bancos, ya tengo un cuero de lagarto que paquetecuetes.

No es que tenga tantos pagos, es el modus-vivendi-operandi.

Añoro el ocio, aunque tiende a deprimirme, en la actividad que decidi efectuar, no hay vacaciones largas, no sé si para bien o para mal.

Así que me ofrezco a hacer tus pagos bancarios por la módica cuota de un escrito semanal, haré el sacrificio por tus ávidos lectores.

Feliz descanso y que el otro año sea mejor que éste, está fácil.

Nancy dijo...

Qué foto más linda

El Aguafiestas dijo...

Julio, qué onda. Como nos vemos anualmente, ahora veremos la posibilidad de no distanciarnos tanto mano. Por lo menos estaremos conectados en la blogósfera.
Este tu texto es típico navideño chapín, caos total. Excelente, adelante.

Quillén dijo...

Siempre bueno.
Me encantó esto de finalmente encontrar la utilidad de tu existencia en una cola, genial!
A mí las colas y los viajes en colectivo (urbanos, buses, bondis), especialmente cuando se viaja bobinamente hacinado y bamboleante, me resultan interesantes (no por eso edificantes). Es como formar parte de un zoológico humano. Cada tanto hay que someterse a esas experiencias para no perder de vista quiénes sómos y cómo estamos.
Como digo siempre, todo suma, y a quienes escribimos, más aún!
Cariños!

iL Hell Dogma dijo...

excelente narracion de algo tan coditiano y tan estresante, sin embargo al leerlo de este modo te relaja y te hace olvidar.

PROSÓDICA dijo...

a ver, dejame a divinar, ocho ventanillas y funcionando solamente 3?.... típico, no hay nada más irónico en un banco que gasten el material y el espacio para tanta ventanilla que jamás funciona.
Igual, soy mera masoquista con los bancos, no come uno en este país si no es así.

Anas desaparecidote Aviador, espero que sea la pura parranda. Invitá hombre!!. Abrazotes

elisa dijo...

feliz Navidad, Prado amigo, de parte mía y de todos los durasianos. Voy con prisa. Ya te eeré con más calma. Me alegro de que vuelvas a escribir.
abrazos

Prado dijo...

Honorables miembros de la comunidad blogger internacional: quiero referirme con deferencia a todos y cada uno de ustedes, mandándoles los mejores deseos desde un computador prestado en un mall. Ando de compras post navideñas que es ahora que regalan todo. Yo apoyo las baratas, deberán entender mi situación económicamente precaria. Esto de bloggear no da lo que uno espera. Da más. Pero de plata, nada.

Saludos.

La ninfa dijo...

Saludos de un cadáver.

Black! dijo...

la botella de jack ayuda pero onetti es mejor

Félix dijo...

Felicidades, me gusto